La clave está en los indecisos
La empresa Datanálisis difundió este lunes los resultados de su más reciente encuesta sobre la intención de voto en Venezuela. Ante la pregunta clásica de si las elecciones fuesen hoy por quién votaría usted, los resultados quedaron 46 por ciento a favor del presidente Hugo Chávez y 31 por ciento a favor de Henrique Capriles Radonski. Las elecciones no son hoy, ni el día que se hizo la encuesta, y justamente las campañas electorales se hacen para cambiar percepciones en materia de opinión pública. Por esa razón le invito a detenerse en otro dato significativo de esta encuesta: 23 por ciento son indecisos.
En Venezuela la balanza electoral hacia una u otra opción la han inclinado aquellos que se definían como indecisos o como no alineados, al menos en los últimos años. Pese a que tiene un respaldo importante en los sectores populares, especialmente, la fuerza electoral del presidente Chávez tuvo su momento estelar en 2006 y desde entonces no ha sido lo mismo. A partir de aquel año el voto venezolano ha tenido vaivenes, siendo así que el gobierno perdió tanto el referendo de 2007 como las elecciones parlamentarias de 2010. La mayoría para el oficialismo no está garantizada, como en los primeros años, y por esa razón la falta de enganche popular se suple con el chantaje (te doy una casa pero vota por Chávez y el PSUV) o con el abuso de los recursos del Estado (las cadenas de radio y televisión por ejemplo se usan de forma discrecional).
En la acera de enfrente se incurrió, durante años, en un error que fue fustigar a los no alienados o indecisos o ni-ni (cada encuestadora los cataloga de una forma). A fin de cuentas se trata de un número importante de venezolanos que antes de la votación no expresan públicamente su preferencia pero que igual votan y desde 2007 resultan determinantes en las decisiones que emanan de las urnas. En esta 2012, muy claramente por primera vez, ambos candidatos presidenciales han centrado su esfuerzo comunicacional en “enamorar” a este tercer sector. El presidente Chávez sabe que sólo con los votos duros del chavismo no logaría ser reelecto y Capriles Radonski comprendió que el voto opositor por sí solo no cambiará la realidad electoral de Venezuela.
Con los resultados de las encuestas, el gobierno quiere hacerle creer al país que ya todo está decidido. Es una gran mentira. Conviene recordar que en agosto de 1998 Hugo Chávez estaba detrás de Irene Sáez al menos por 20 puntos. Cuatro meses después es Chávez -y no la ex miss- quien alcanza una clara mayoría de votos. Tampoco puede olvidarse que el gran recurso electoral de Chávez en aquella oportunidad fue el contacto directo con la gente, precisamente como lo hacen en este momento Capriles Radonski. Las campañas electorales se hacen para cambiar el parecer de la gente y que eso se exprese a la hora de votar. Como bien se cuidan de indicar las encuestadoras serias su medición es de la intención de voto, no se trata de una verdad absoluta e inamovible.
En Venezuela, finalmente, existen varias razones para desconfiar. No se trata de crucificar a las encuestadoras. En mi opinión estamos en un clima político en el cual el venezolano de a pie no se siente confiado para expresar libremente su opinión electoral. He preguntado a diversos amigos vinculados laboralmente a la administración pública y de forma unánime ninguno de ellos, en caso de ser encuestados, diría que voto es por Capriles Radonski, aunque en realidad así será. No está dicho todo y todavía falta bastante campaña electoral antes del 7 de octubre.