Pueblo, medios y libertad de expresión
El tema de los medios y la libertad de expresión ha estado en la palestra pública largamente en la última década en Venezuela. Se han dicho muchas cosas desde el poder político y desde la esfera mediática, en no pocas veces, se han trastocado roles. Ya sabemos que la línea fronteriza entre medios y política, en la sociedad moderna, es prácticamente invisible. En particular, en Venezuela, el tema mediático es parte sustantiva del devenir político-gubernamental de los últimos años. Si bien están muy claras las opiniones y percepciones que existen sobre los medios y la libertad de expresión en el seno de la clase política venezolana, se sabe muy poco o casi nada sobre qué opinan los venezolanos de a pie sobre estos temas. Es por esa razón que saludamos de forma muy especial la aparición del estudio sobre valoraciones sociales hecho por el Centro Gumilla, este año.
El estudio ha tenido enorme repercusión en relación con una serie de temas de envergadura y puede consultarse en Internet en http://www.gumilla.org/democracia3 mientras que en este espacio nos detendremos en lo relativo a la mirada del pueblo sobre los medios y la libertad de expresión en la Venezuela actual. La muestra que se tomó para esta investigación a nivel nacional fue de 1.200 personas de los sectores más pobres (clases E y D) y clase media baja (C-). Es desde muchos puntos de vista una excelente radiografía de lo que piensan, esperan y aspiran los venezolanos más pobres, el pueblo literalmente.
La investigación se paseó por algunos tópicos gruesos ya que se aproximó a valores como la libertad, la igualdad, la propiedad. La libertad de expresión y correlativamente los medios de comunicación (en tanto que son el espacio para que la expresión se haga pública), resultaron examinados.
En la presentación que hace Luis Salamanca del los resultados globales, que puede leerse en la dirección mencionada, se resalta que el 59,4 por ciento de los venezolanos están de acuerdo con la libertad de expresión y manifestación. Resulta llamativo que mientras más se baja socialmente aumenta el desacuerdo con el valor que se le da a la libertad de expresión. Además en este estudio ya se le otorga un valor utilitario a la libertad de expresión (que es una de las dos grandes maneras de entender a este derecho humano básico) en la medida en que se le asocia con mecanismos para que se le resuelvan los problemas a los más pobres.
En el sector C- sólo el 2,3 por ciento se dice “algo en desacuerdo” o “muy en desacuerdo” con la idea de que los ciudadanos deben contar con libertad de expresión. En el sector D la cifra llega a 12,6 por ciento y se ubica en 11,7 para los venezolanos del estrato E. Una primera constatación: no todos los pobres del país valoran positivamente la libertad de expresión, ni siquiera cuando se le asocia a mecanismo para resolver los problemas que le aquejan.
Cuando se le mira a partir de la filiación política de los consultados, la libertad de expresión es mejor valorada por quienes se definen como independientes o no chavistas. Ya que el 65,7 de los que se dicen independientes están de acuerdo con la importancia de la libre expresión y manifestación y 61,6 de los no chavistas comparten tal punto de vista. Los militantes del PSUV o aquellos que sencillamente se identifican como chavistas tienen niveles inferiores con 53,4 por ciento y 55,7 por ciento respectivamente.
Sólo un 12,9 por ciento de los venezolanos pobres dice estar satisfecho con la actuación de los medios de comunicación del país, mientras que un 39,2 dice estar algo satisfecho. El nivel de insatisfacción, en relación con los medios de comunicación, crece en la medida en que aumenta el nivel socioeconómico. Así sólo el 11,9 del sector E se manifiesta nada satisfecho con los medios del país, esto sube a 19,6 por ciento para el estrato D y salta de forma muy significativa a 41,4 por ciento en el sector C-. Otro dato llamativo: la insatisfacción está mucho más marcada en los venezolanos de los sectores pobres que no son chavistas. No puede obviarse un hecho, el permanente discurso crítico hacia los medios por parte del presidente Chávez no ha hecho a sus seguidores más insatisfechos hacia los medios de comunicación en general.
El estudio arrojó otro dato importante. Hay mayores niveles de desconfianza hacia los medios administrados por el gobierno que hacia los medios privados. La sumatoria de las categorías de algo de desconfianza y mucha desconfianza llega a 55,4 por ciento en relación con los medios oficiales, mientras que ambas categorías para los medios privados 41,9 por ciento. Aún cuando la diferencia es notable, las cifras globales lo que arrojan es una desconfianza marcada de los pobres hacia los medios de comunicación, lo cual es un asunto preocupante ya que uno de los valores principales para los medios es precisamente su credibilidad.
Como bien lo recoge Salamanca en su interpretación de estos datos, “el sector más desconfiado respecto de los medios públicos es el C- y es, al mismo tiempo, el más confiado en los medios privados. Los sectores D y E confían un poco más en los públicos que en los privados. Los seguidores del chavismo confían más en los medios públicos que en los privados y los no chavistas se inclinan más por los medios privados. Los independientes valoran más los privados y tienen más desconfianza de los medios públicos”.
En otro aparte de la investigación se construye un índice de satisfacción con diversos aspectos de la vida nacional. En un cuadro general de baja o poca satisfacción es importante destacar que la actuación de los medios de comunicación aparezca en segundo lugar, solamente superada por la Misión Barrio Adentro, e incluso por encima de las misiones en general. Son asuntos sobre los cuales sin duda habrá que hacer segundas lecturas. Puede seguirnos en Twitter @infocracia
El estudio ha tenido enorme repercusión en relación con una serie de temas de envergadura y puede consultarse en Internet en http://www.gumilla.org/democracia3 mientras que en este espacio nos detendremos en lo relativo a la mirada del pueblo sobre los medios y la libertad de expresión en la Venezuela actual. La muestra que se tomó para esta investigación a nivel nacional fue de 1.200 personas de los sectores más pobres (clases E y D) y clase media baja (C-). Es desde muchos puntos de vista una excelente radiografía de lo que piensan, esperan y aspiran los venezolanos más pobres, el pueblo literalmente.
La investigación se paseó por algunos tópicos gruesos ya que se aproximó a valores como la libertad, la igualdad, la propiedad. La libertad de expresión y correlativamente los medios de comunicación (en tanto que son el espacio para que la expresión se haga pública), resultaron examinados.
En la presentación que hace Luis Salamanca del los resultados globales, que puede leerse en la dirección mencionada, se resalta que el 59,4 por ciento de los venezolanos están de acuerdo con la libertad de expresión y manifestación. Resulta llamativo que mientras más se baja socialmente aumenta el desacuerdo con el valor que se le da a la libertad de expresión. Además en este estudio ya se le otorga un valor utilitario a la libertad de expresión (que es una de las dos grandes maneras de entender a este derecho humano básico) en la medida en que se le asocia con mecanismos para que se le resuelvan los problemas a los más pobres.
En el sector C- sólo el 2,3 por ciento se dice “algo en desacuerdo” o “muy en desacuerdo” con la idea de que los ciudadanos deben contar con libertad de expresión. En el sector D la cifra llega a 12,6 por ciento y se ubica en 11,7 para los venezolanos del estrato E. Una primera constatación: no todos los pobres del país valoran positivamente la libertad de expresión, ni siquiera cuando se le asocia a mecanismo para resolver los problemas que le aquejan.
Cuando se le mira a partir de la filiación política de los consultados, la libertad de expresión es mejor valorada por quienes se definen como independientes o no chavistas. Ya que el 65,7 de los que se dicen independientes están de acuerdo con la importancia de la libre expresión y manifestación y 61,6 de los no chavistas comparten tal punto de vista. Los militantes del PSUV o aquellos que sencillamente se identifican como chavistas tienen niveles inferiores con 53,4 por ciento y 55,7 por ciento respectivamente.
Sólo un 12,9 por ciento de los venezolanos pobres dice estar satisfecho con la actuación de los medios de comunicación del país, mientras que un 39,2 dice estar algo satisfecho. El nivel de insatisfacción, en relación con los medios de comunicación, crece en la medida en que aumenta el nivel socioeconómico. Así sólo el 11,9 del sector E se manifiesta nada satisfecho con los medios del país, esto sube a 19,6 por ciento para el estrato D y salta de forma muy significativa a 41,4 por ciento en el sector C-. Otro dato llamativo: la insatisfacción está mucho más marcada en los venezolanos de los sectores pobres que no son chavistas. No puede obviarse un hecho, el permanente discurso crítico hacia los medios por parte del presidente Chávez no ha hecho a sus seguidores más insatisfechos hacia los medios de comunicación en general.
El estudio arrojó otro dato importante. Hay mayores niveles de desconfianza hacia los medios administrados por el gobierno que hacia los medios privados. La sumatoria de las categorías de algo de desconfianza y mucha desconfianza llega a 55,4 por ciento en relación con los medios oficiales, mientras que ambas categorías para los medios privados 41,9 por ciento. Aún cuando la diferencia es notable, las cifras globales lo que arrojan es una desconfianza marcada de los pobres hacia los medios de comunicación, lo cual es un asunto preocupante ya que uno de los valores principales para los medios es precisamente su credibilidad.
Como bien lo recoge Salamanca en su interpretación de estos datos, “el sector más desconfiado respecto de los medios públicos es el C- y es, al mismo tiempo, el más confiado en los medios privados. Los sectores D y E confían un poco más en los públicos que en los privados. Los seguidores del chavismo confían más en los medios públicos que en los privados y los no chavistas se inclinan más por los medios privados. Los independientes valoran más los privados y tienen más desconfianza de los medios públicos”.
En otro aparte de la investigación se construye un índice de satisfacción con diversos aspectos de la vida nacional. En un cuadro general de baja o poca satisfacción es importante destacar que la actuación de los medios de comunicación aparezca en segundo lugar, solamente superada por la Misión Barrio Adentro, e incluso por encima de las misiones en general. Son asuntos sobre los cuales sin duda habrá que hacer segundas lecturas. Puede seguirnos en Twitter @infocracia


