Archivo de Agosto, 2011

Sobre la transparencia editorial

El tema de la transparencia editorial es un asunto que va cobrando fuerza en el mundo del periodismo contemporáneo. Las nuevas tecnologías, en muchos casos, facilitan el proceso de apertura de la prensa, y de los medios de comunicación en general, hacia sus audiencias.

Tal es el caso del diario editado en Connecticut (Estados Unidos), The Register Citizen, que ha iniciado una novedosa experiencia. Este periódico invita a sus lectores a participar en el funcionamiento interno de la sala de redacción con una reunión online diaria a las 10 horas, de lunes a viernes. The Register Citizen tiene una circulación nada despreciable de unos 230.000 ejemplares cada día, pero aún sin estar afectado directamente por la crisis que atraviesan los impresos en Estados Unidos, este diario decidió revolucionar el mecanismo de cómo construye su agenda diaria de informaciones.

Puede ingresar al sitio web del periódico http://www.registercitizen.com y podrá ver de forma destacada la sección del consejo de redacción con las 5 ó 6 noticias que debe privilegiar el diario, según la óptica de los ciudadanos.

Tuvimos conocimiento de esta iniciativa gracias al portal IJNET que lleva adelante el Centro Internacional para Periodistas http://www.icfj.org para intercambiar noticias y oportunidades en el mundo del periodismo. Y sobre esto es importante detenerse, el periodismo está viviendo grandes cambios, diríamos que es una profesión en transición y de dichas transformaciones no podrán escapar ni siquiera las empresas más consolidadas del sector.

Regresando al tema de la transparencia editorial, éste junto a la participación ciudadana y la pluralidad de fuentes informativas resultaron analizados en un estudio realizado por la Asociación Civil Medianálisis, en el cual se analizaron 11 periódicos de Venezuela. El informe completo puede leerse en http://medianalisis.wordpress.com con diversidad de datos sobre lo que grosso modo podemos catalogar como el compromiso de los medios con la democracia.

En Venezuela, en líneas generales, los periódicos del país son opacos. Apenas dos diarios cuentan con un defensor del lector: Últimas Noticias y El Nacional. Esta figura tiene la misión de recoger las impresiones de los lectores respecto a la labor del medio y proteger el derecho del ciudadano a recibir información pertinente, completa y equilibrada. Tampoco abundan los consejos de lectores u otros mecanismos de participación en la gestión editorial del medio.

Por otra parte, fueron escasos los desmentidos, réplicas y fe de erratas. En este sentido, debemos recordar la importancia que tiene la apertura del medio a enmendar errores y dar cabida a los ciudadanos, para rectificar cuando fuere necesario. Estos textos, además de fortalecer la credibilidad de la institución, constituyen el mecanismo ideal para evitar demandas y juicios por delitos de opinión contra los medios y periodistas.

Otro elemento que es poco transparente en los medios de comunicación impresos es su línea editorial. La mayoría de los diarios proporciona esta información en el marco de sus principios organizacionales (misión, visión, objetivos) en sus páginas web. En la mayoría de los impresos se omite este posicionamiento, que podría ser clave para que una persona se incline por uno u otro medio.

Respecto al tiraje, la situación es opaca e inconsistente. Durante el año 2010 sólo dos diarios de todos los analizaron certificaron su tiraje con la Asociación Nacional de Anunciantes (Anda) y la Federación Venezolana de Agencias de Publicidad (Fevap). Tampoco es de conocimiento público el monto de los ingresos brutos fiscales.

Con relación a las actividades de responsabilidad social, éstas son de distinto tenor en cada medio y no siempre de conocimiento público. Entre las actividades se encuentran algunas muy acordes con el trabajo de un periódico, y otras no tanto. En líneas generales la investigación permitió determinar que la transparencia es un desafío para la prensa venezolana. Medios más transparentes fortalecen la democracia.

Los desafíos de la prensa en democracia

El foco, durante los últimos años, ha estado en la defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información. Ello está plenamente justificado debido a la política de hegemonía comunicacional que impulsa el gobierno de Venezuela. Sin embargo, no puede soslayarse la otra cara de la misma moneda. La libertad está estrechamente asociada a la responsabilidad. Desde esa perspectiva comenzamos a impulsar las acciones de la Asociación Civil Medianálisis, con un proyecto enfocado en las implicaciones de un ejercicio periodístico comprometido con la democracia.

Acabamos de hacer público el primer informe que puede consultarse en línea en http://www.medianalisis.wordpress.com tras analizar un conjunto de medios impresos del país. A partir de los resultados de esta investigación, podemos concluir que el periodismo venezolano atraviesa una etapa de serios desafíos para consolidar su contribución con la democracia, especialmente en el marco de un proceso político en el cual se ha debatido de forma extensa sobre la responsabilidad social de los medios de comunicación. Más allá de las situaciones, que escapan a la naturaleza de la investigación realizada, como los hechos de violencia contra periodistas o las dificultades de acceso a la información pública, el periodismo de Venezuela –especialmente en el área de prensa escrita- aún tiene varias asignaturas pendientes para impulsar políticas de transparencia, facilitar la participación ciudadana y construir una agenda informativa plural.

Todo ello, desde nuestro punto de vista, forma parte de la agenda periodística contemporánea, como lo vienen demostrando diversas experiencias en otros países. Los medios de comunicación deben cobrar conciencia de que su aporte específico a la democracia es justamente haciendo un periodismo equilibrado, plural y transparente.

Un desafío específico que debe afrontar la prensa escrita de Venezuela, al menos así se deduce de esta investigación, tienen que ver con el establecimiento de mecanismos de “auditabilidad” sobre su gestión editorial y empresarial. Básicamente recomendamos mecanismos explícitos, como el defensor del lector o los consejos de lectores, que permitan una suerte de diálogo entre el público y quienes laboran y dirigen los medios de comunicación. El tiempo en el cual la prensa estaba cerrada sobre sí misma ya pasó, y justamente el fortalecimiento de una ciudadanía crítica –asunto en el cual los medios han contribuido- tiene como correlato mayores exigencias de transparencia para todos los actores que intervienen y modelan la vida pública de una sociedad democrática.

Otro desafío está relacionado con la propia práctica periodística. En líneas generales los periódicos de Venezuela que fueron analizados no explotan la riqueza de géneros que ofrece el periodismo contemporáneo y –al contrario- parecen anclados en rutinas más bien básicas del trabajo periodístico. De tal forma que encontramos, principalmente, un uso extendido de la noticia como género, alta frecuencia de informaciones de fuente única, uso mayoritario de fuentes vivas, escasa diversidad de fuentes informativas (especialmente ciudadanas) en ciertas áreas de cobertura y desequilibrio de las fuentes vivas según su filiación política. Conviene recordar que para este análisis se tomaron como referencia las unidades redaccionales con llamados en primer página, que puede considerarse como la vitrina, con lo mejor que cada impreso tiene en su interior. En línea con el desafío que representa, no sólo para la prensa venezolana, sino para los impresos a nivel general, una ciudadanía con acceso a mayores fuentes informativas, está la necesidad de apelar de forma más recurrente a trabajos de largo aliento y planificación del propio medio, como los reportajes y las entrevistas.

Otro aspecto que se relaciona con la calidad del periodismo venezolano tiene que ver con la alta presencia de lo que hemos denominado periodismo de fuente única, que lamentablemente se ha hecho una práctica extendida, así como el uso casi exclusivo de fuentes vivas para construir los relatos periodísticos. Medios más plurales, con diversidad de fuentes, son sin duda medios de comunicación que contribuyen con el debate democrático de una sociedad.

Otro desafío para los medios venezolanos está en el desarrollo de herramientas de lo que puede catalogarse como periodismo ciudadano, que no es otra cosa que abrir canales para que los propios ciudadanos hagan y difundan informaciones, aprovechando el enorme desarrollo actual de las nuevas tecnologías. Esto se conecta con la necesidad de que se establezcan y/o se fortalezcan los mecanismos para contar con participación ciudadana a través de diversos formatos y plataformas. Este es un desafío específico para la prensa venezolana en la actualidad, que a su vez se conecta con la tendencia mundial: concebir a los medios como espacio para la agenda ciudadana. Para quienes tengan interés en esta temática, el Twitter de la asociación es @medianalisis

Una libertad con excepcionales restricciones

La idea de que los derechos humanos están en plena construcción no podría tener más sentido. En Ginebra, hace escasos días, el Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) emitió una observación general para dejar sentado su interpretación sobre las restricciones admisibles a la libertad de expresión. Se trata, en el cabal sentido del término, de una decisión histórica. Para el Comité, la expresión es un derecho que debe ejercerse de forma libre, con muy contadas excepciones.
Si bien el Comité de Derechos Humanos descartó el examen de casos particulares, las interpretaciones adoptadas –como bien lo recoge la agencia IPS- atañen a episodios vinculados con la libertad de expresión, como las violentas protestas desatadas por la publicación en 2005 en un periódico de Dinamarca de caricaturas de Mahoma o, en forma reciente, los abusos atribuidos a los medios del magnate australiano-estadounidense Rupert Murdoch, de cuyas prácticas ya hemos escrito en otras oportunidades. Convendría leerse la nota de IPS debido a que solamente en octubre es que se hará pública la resolución en español: www.ipslatam.net
El experto irlandés Michael O’Flaherty actuó como relator del tema durante el debate. El comité convocó a 18 expertos independientes para alcanzar los acuerdos. Un asunto que debe resaltarse es el reconocimiento positivo que el Comité hizo del derecho de acceso a la información pública como un derecho humano y, a la vez, una dimensión importante de la libertad de expresión.
El documento de la ONU establece que los límites a la libertad de expresión sólo pueden ser situaciones excepcionales, definidas por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que –en concreto- se refieren a la incitación al odio o la discriminación, por motivos religiosos o raciales.
Citado por IPS, el experto argentino Fabián Salvioli dijo que el Comité no se detuvo en temas específicos, como las caricaturas de Mahoma. No hace falta, porque el párrafo sobre difamación religiosa es muy claro, sostuvo. Las expresiones, incluso ofensivas, no deben ser penalizadas, salvo que inciten al odio, que es otra cosa, aclaró.
El artículo 20 del Pacto establece que “toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por ley”.
El nuevo documento deja asentado que “prohibiciones de demostraciones por falta de respeto a una religión u a otros sistemas de creencias, incluidas las leyes de blasfemia, son incompatibles con el Pacto, excepto en circunstancias específicas previstas en el artículo 20.2″ de dicho tratado.
En ese sentido es potestad de los Estados evitar que se castiguen las críticas a los líderes religiosos o los comentarios sobre doctrinas o sobre principios de fe. Esto tiene mucha relevancia con las amenazas de extremistas, en el norte de Europa, por la publicación de caricaturas sobre Mahoma.
Para los expertos convocados por la ONU no hace falta ponerle más trabas a la libertad de expresión, que ya tiene límites, establecidos en el artículo 19 del Pacto. El inciso 3 del artículo 19 establece que las restricciones a la libertad de expresión deberán estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás y b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
La observación del Comité, igualmente, apunta en indicaciones acerca de la obligación de los Estados de garantizar la pluralidad informativa. La libertad de expresión implica el derecho de las personas a recibir información de las fuentes más diversas y, por tanto, hay que tratar de evitar la concentración de poder, tanto de los monopolios del estado como de los grupos privados, buscando un justo equilibrio y una alta pluralidad informativa. Tal mensaje tiene mucha resonancia en Venezuela, sin duda alguna.
Otro asunto abordado en estas observaciones está dedicado a lo que suele llamarse como “leyes de la memoria”. El documento emitido por el organismo de la ONU determina claramente que ningún gobierno puede indicarle a su pueblo lo que debe pensar. Por lo tanto, cualquier ley que prohíba la publicación de versiones sobre el pasado o de diferentes interpretaciones de la historia deberá ser elaborada con sumo cuidado.
La disposición general adoptada por el Comité se ocupa también de la forma en que las nuevas tecnologías están cambiando la expresión. Para los expertos, si bien las plataformas de la información cambian, los principios fundamentales que ya fueron enfocados claramente con respecto a los medios tradicionales se transfieren de manera lógica y previsible también a los nuevos medios. Tal vez el cambio está en el reconocimiento de que la función del periodismo está también en un proceso de cambio.
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