Sobre la transparencia editorial
Tal es el caso del diario editado en Connecticut (Estados Unidos), The Register Citizen, que ha iniciado una novedosa experiencia. Este periódico invita a sus lectores a participar en el funcionamiento interno de la sala de redacción con una reunión online diaria a las 10 horas, de lunes a viernes. The Register Citizen tiene una circulación nada despreciable de unos 230.000 ejemplares cada día, pero aún sin estar afectado directamente por la crisis que atraviesan los impresos en Estados Unidos, este diario decidió revolucionar el mecanismo de cómo construye su agenda diaria de informaciones.
Puede ingresar al sitio web del periódico http://www.registercitizen.com y podrá ver de forma destacada la sección del consejo de redacción con las 5 ó 6 noticias que debe privilegiar el diario, según la óptica de los ciudadanos.
Tuvimos conocimiento de esta iniciativa gracias al portal IJNET que lleva adelante el Centro Internacional para Periodistas http://www.icfj.org para intercambiar noticias y oportunidades en el mundo del periodismo. Y sobre esto es importante detenerse, el periodismo está viviendo grandes cambios, diríamos que es una profesión en transición y de dichas transformaciones no podrán escapar ni siquiera las empresas más consolidadas del sector.
Regresando al tema de la transparencia editorial, éste junto a la participación ciudadana y la pluralidad de fuentes informativas resultaron analizados en un estudio realizado por la Asociación Civil Medianálisis, en el cual se analizaron 11 periódicos de Venezuela. El informe completo puede leerse en http://medianalisis.wordpress.com con diversidad de datos sobre lo que grosso modo podemos catalogar como el compromiso de los medios con la democracia.
En Venezuela, en líneas generales, los periódicos del país son opacos. Apenas dos diarios cuentan con un defensor del lector: Últimas Noticias y El Nacional. Esta figura tiene la misión de recoger las impresiones de los lectores respecto a la labor del medio y proteger el derecho del ciudadano a recibir información pertinente, completa y equilibrada. Tampoco abundan los consejos de lectores u otros mecanismos de participación en la gestión editorial del medio.
Por otra parte, fueron escasos los desmentidos, réplicas y fe de erratas. En este sentido, debemos recordar la importancia que tiene la apertura del medio a enmendar errores y dar cabida a los ciudadanos, para rectificar cuando fuere necesario. Estos textos, además de fortalecer la credibilidad de la institución, constituyen el mecanismo ideal para evitar demandas y juicios por delitos de opinión contra los medios y periodistas.
Otro elemento que es poco transparente en los medios de comunicación impresos es su línea editorial. La mayoría de los diarios proporciona esta información en el marco de sus principios organizacionales (misión, visión, objetivos) en sus páginas web. En la mayoría de los impresos se omite este posicionamiento, que podría ser clave para que una persona se incline por uno u otro medio.
Respecto al tiraje, la situación es opaca e inconsistente. Durante el año 2010 sólo dos diarios de todos los analizaron certificaron su tiraje con la Asociación Nacional de Anunciantes (Anda) y la Federación Venezolana de Agencias de Publicidad (Fevap). Tampoco es de conocimiento público el monto de los ingresos brutos fiscales.
Con relación a las actividades de responsabilidad social, éstas son de distinto tenor en cada medio y no siempre de conocimiento público. Entre las actividades se encuentran algunas muy acordes con el trabajo de un periódico, y otras no tanto. En líneas generales la investigación permitió determinar que la transparencia es un desafío para la prensa venezolana. Medios más transparentes fortalecen la democracia.

