La silla vacía
Cabalgando entre el periodismo de investigación y el diarismo, “La Silla Vacía” difunde cada día sólo dos historias, en las que –según su filosofía- no se hace en sentido estricto una cobertura del tema del día, por ejemplo apelando a las fuentes tradicionales o centrándose en la asistencia a ruedas de prensa –como suele ser la lógica de los periódicos tradicionales- sino que construye un relato con técnicas periodísticas que permitan describir cómo se ejerce el poder en Colombia. Según Juanita León, es un periodismo descriptivo que se centra en los principales personajes colombianos que mueven los hilos del poder y en las ideas que están detrás de las grandes decisiones que se toman en el país vecino. Se trata, a todas luces, de un periodismo innovador.
“La Silla Vacía” es igualmente un caso innovador en materia de su financiamiento. Si bien originalmente nació gracias a un aporte del Open Society Institute, en la actualidad tiene un heterogéneo sistema para sostenerse. La cooperación internacional sigue presente, pero junto a ella se suman anunciantes propiamente para la página, que ya registra niveles importantes de lectores (ha llegado a tener 400.000 visitantes únicos), junto a un esquema comercial para brindar asesoría a empresas de diverso tipo que necesiten experticia comunicacional. Se trata de una empresa, que por su naturaleza podría tener fines comerciales pero que en realidad persigue un objetivo público: contribuir con la formación de opinión pública en temas políticos con amplia repercusión en el conjunto de la sociedad colombiana. Es la apuesta de un periodismo comprometido con Colombia.
“El objetivo principal de este medio es hacer buen periodismo. Aquel que está en el lugar donde suceden las cosas y que las puede contar porque estuvo allí o porque habló con los protagonistas; más que formular juicios buscamos plantear preguntas; más que simplificar las cosas buscamos complejizarlas; más que agradar a un gran público buscamos ayudar al segmento de los formadores de opinión a comprender la política nacional; más que pertenecer al poder buscamos develar cómo opera; más que aliarnos con una facción incluiremos la mayor cantidad de voces. Más que narrar eventos puntuales encontramos conexiones entre los sucesos”, así reza la presentación institucional de “La Silla Vacía”. Es muy recomendable que se visite el sitio web www.lasillavacia.com
La noción de objetividad, tantas veces discutida en Venezuela, es revisada por este medio digital cuando se plantea que no están comprometidos a mostrar todos los lados de un hecho, por lo difícil que es valorar en cuál parte hay más razón que en otra; sin embargo, sí se plantean –y lo llevan adelante diariamente- como desafío reflejar la versión más cercana a la verdad.
Otro asunto que cobra relevancia, especialmente cuando se le contrasta con el ejercicio periodístico de Venezuela, tiene que ver con el manejo de las fuentes. La prioridad de “La Silla Vacía”, en ese sentido, no es tanto la recolección de declaraciones (la declaracionitis como mal del periodismo) sino en contar las acciones de los sectores de poder, y especialmente del poder político.
En su declaración de principios, este medio digital también enfatiza la idea de su independencia y del valor que tiene el reporterismo para construir sus historias. Pese a ser un equipo pequeño (5 personas, de las cuales sólo 4 están a tiempo completo con la labor periodística), el medio ha logrado marcar agenda en los últimos meses.
“Este es un medio jalonado por la información conseguida a punta de reportería. En este medio los periodistas tienen una voz fuerte producto de su trabajo de investigación, no de su ideología o activismo. Nosotros creemos en averiguar los hechos y estos priman sobre nuestras posiciones personales respecto al gobierno, a los políticos o al poder”, señala igualmente su hoja institucional. De lo que no queda la menor duda cuando se habla personalmente con Juanita León, es que se está ante periodistas a quienes la política les apasiona.
En la misma dinámica democrática, de contar con medios de comunicación que sean más transparentes, porque las noticias tienen un serio impacto en la vida social, “La Silla Vacía” sostiene una política abierta hacia los lectores, ya que los periodistas también comunican sus dudas, no dudan en rectificar cuando se han equivocado y en no pocos casos le hacen preguntas al público para orientar su propia agenda de trabajo. En esa dirección más que un medio de comunicación, en el sentido clásico con una fuerte dosis de unidireccionalidad en los mensajes, “La Silla Vacía” se asume como una plataforma para la conversión pública acerca del presente y del futuro de Colombia.

