Archivo de Noviembre, 2010

La democratización que no fue

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Como en muchas áreas de la vida nacional a estas alturas del gobierno de Hugo Chávez comienzan verse las costuras de las promesas incumplidas. En febrero se cumplirán 12 años desde que asumió el poder, tiempo en el cual si bien hubo algunos cambios en la alineación, el manager ha sido el mismo. En materia de evaluación algo ha cambiado, sin embargo, y por ello resulta necesario detenerse en la crítica a la gestión gubernamental. En nuestro caso nos ocupa el asunto de los medios administrados pro el gobierno de Hugo Chávez, a los que difícilmente puede catalogársele de públicos. Sobre este asunto puedo sugerirles una lectura más detallada con textos de Elizabeth Safar y Marcelino Bisbal, entre otros, en un volumen que coordinamos recientemente para la Universidad Católica Andrés Bello.
Volvamos, sin embargo, a lo que nos ocupa. Un ejemplo claro del tiempo perdido en materia comunicacional durante la gestión de Chávez ha sido Venezolana de Televisión, que aún tiene el desparpajo de usar el slogan de “el canal de todos los venezolanos”. El programa bandera de esta señal está conducido por el inefable Mario Silva, y ante la evidente pérdida de respaldo popular que viene experimentando el jefe de Estado, el conductor de La Hojilla ahora no sólo abre fuego contra reconocidos opositores, sino que empieza a manejar la manida tesis del enemigo interno, es decir que ahora despotrica de personas que estando dentro del gobierno supuestamente le traicionan y/o sabotean.
No es nada nuevo. Los regímenes autoritarios y personalistas basan su promesa en la derrota del enemigo, externo o interno, y cuando no los hay a la vista pues no les queda otra opción que inventarlos. La revolución está siempre amenazada, sino pregúntenle a Fidel Castro que durante más de 50 años ha tenido dicho leit motiv.
El pasado 10 de noviembre, Mario Silva arremetió contra el presidente del sindicato de trabajadores de VTV, Igor Alcalá, lo que llevó a este gremio a solicitar un bastante inusual derecho a réplica. Decimos bastante inusual porque lo usual es que Silva arremeta a diestra y siniestra, con falsedades e improperios, y que los señalados opten por no responderle o sencillamente le ignoren. En este caso el derecho a réplica, además, no proviene de grupos opositores sino de trabajadores que están dentro del canal y que, aparentemente, no cuestionan la línea editorial del medios (por lo que podríamos creer que comparten la visión oficial) pero sí exigen un poco de respeto, y –obviamente- que se mejoren sus condiciones laborales.
Solicitudes de este tipo, de mejoras laborales, estamos viendo de forma cotidiana y si nos guiamos por los números del presupuesto de 2001 se multiplicarán el año próximo ante el recorte generalizado de la hacienda pública. Esa es, sin embargo, harina de otro costal.
El sindicato de trabajadores de VTV exigió un derecho a réplica en el programa La Hojilla, debido a los descalificativos emitidos en ese programa el 10 de noviembre por Mario Silva contra el presidente del sindicato, Igor Alcalá. Piden que sea durante el mismo lapso de tiempo en que duraron los insultos al sindicalista. Además, piden se realice un referendo consultivo sobre dichas opiniones, la gestión del director del canal y la situación de los trabajadores. Cabe recordar que Tal Cual fue el primer medio en recoger esta también inusual demanda que basada en los pregonados principios de la democracia participativa, justamente pone a prueba la voluntad oficial en materia democratizadora.
La democratización no ocurrió. No hay democratización de los medios estatales como lo viene a corroborar la misma denuncia del sindicato de VTV. Éste exige que se “abra una vía de diálogo que permita crear un clima de convivencia, que conlleve a desterrar de este canal la prepotencia y la conducta patronal capitalista de las últimas gestiones que por esta televisora han pasado”. Es por esto que solicitan al ministro Mauricio Rodríguez “la remoción de José Miguel Avendaño, actual Vicepresidente Ejecutivo de VTV”.
Por último, piden una mejora en el trato para los trabajadores desde la directiva, alegando que no basta “sólo con la aprobación de una contratación colectiva justa (que no se hace desde hace 20 años) y con gerentes que animen una convivencia digna. Es necesario que los trabajadores se involucren en la Planificación de la Gestión, en su Control por la Base, en su protagonismo en la Toma de Decisiones, en el derecho a Conocer las Cuentas y los Libros de una Propiedad del Pueblo”. Estas últimas solicitudes son cónsonas con una lógica socialista, cosa que también parece existir sólo en el discurso.
Una simple operación matemática pone en evidencia que la falta de un contrato colectivo justo para estos trabajadores, asunto que han padecido por 20 años, tiene tanto que ver con el pasado (aquello que el gobierno insiste en llamar la IV República) como con la propia negligencia del chavismo. De esos 20 años sin contrato, casi 12 han sido bajo el gobierno de un presidente que dice gobernar para el pueblo. ¿También le pedirán los trabajadores de VTV un derecho a réplica al jefe de Estado?

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El turno de Eladio

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Conozco desde hace varios años a Eladio Muchacho, editor-fundador del Diario de Los Andes. Su historial de empresario socialmente responsable no es de los últimos años, cuando la responsabilidad empresarial parece ser una moda. Creo que, de hecho, fue pionero en construir alianzas entre un medio de comunicación y la sociedad civil organizada allá en Trujillo, donde es una persona respetada y querida. Ya por la década de los 80 Eladio andaba tejiendo redes, tendiendo puentes, como empresario -que lo es- o bien cabría decir que como emprendedor.
Todo esto viene a colación para introducir la reproducción de una nota que Eladio ha firmado este 19 de noviembre en la edición del Diario de Los Andes. A Eladio le ha tocado el turno de ser sometido al escarnio público en una alocución presidencial. Como difícilmente podrá tener derecho a réplica en la pantalla de la televisión gubernamental, nos parece justo ayudarle a difundir su punto de vista, aunque él no lo haya solicitado –cabe acotar-. Es lo mínimo que podemos hacer quienes conocemos a este hombre de bien, como pocos en el país.
La guinda, escrito por Eladio Muchacho Unda
La presente “Nota Fría” se demoró por compromisos familiares en Porlamar y una invitación a participar en un evento sobre capital social y emprendimiento en una universidad margariteña. Aprovecho para compartir con mis paisanos la alegría y el orgullo que sentí al observar como va creciendo la participación y colaboración de instituciones y organizaciones trujillanas en procesos de transformación empresarial, académica y comunitaria que se están desarrollando en Margarita. Recuerdo que hace años invitamos a Valera al Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa. El Ateneo de Valera estaba repleto. El Maestro nos dio una magistral conferencia sobre el paralelismo que observaba entre los trujillanos y los margariteños. Hoy, desde la totalidad, el Maestro Prieto debe observar, y bendecir, con satisfacción y alegría, las redes de cooperación generosa y solidaria que estamos tejiendo entre su Margarita y nuestra Valera.
Ahora entro al cajón de bateo y me cuadro para batear, con la potencia del jonronero Magallanero Camaleón García, la ensalivada recta de Hugo. Dice el gobernador que Cumbeland abordó a las 114 familias y las indujo a una venta simulada del terreno. Es mentira, Gobernador. Es tan mentira como la fábrica de Petrocasas en Agua Santa, y el Trujillo Petrolero, y el ferrocarril. Lo que usted no dice es que esas 114 familias estaban cansadas del ruleteo de los organismos del gobierno y acudieron, por iniciativa propia, a Cumbeland. Da la impresión, Gobernador, que usted piensa que esas 114 familias son taradas que se dejan engañar. No Gobernador, son familias inteligentes que acordaron con Cumbeland la manera como se procedería para la construcción de sus viviendas. ¿Quién le dijo a usted que la venta era simulada? No Gobernador, fue una venta normal y corriente, sin ningún disimulo, necesaria para cumplir con los requisitos que exigía el banco. Le repito Gobernador: las 114 familias son familias muy inteligentes, no son taradas como disimuladamente usted pretende inferir. Tarado, Gobernador, debe ser el funcionario que aceptó que en la entrada de Valera ubicaran La Hedentina. Aclaro por si las moscas, que no me refiero a usted, porque hasta donde sé, usted no tuvo que ver con esa decisión. Lamentablemente para el pueblo valerano usted ha puesto los intereses del gobierno por encima de los intereses del pueblo, una conducta incoherente de un gobernante revolucionario, pero vuelvo al tema de la recta ensalivada de Hugo. Lo que el Gobernador no dice es que para que el “Central” otorgara el crédito para construir las 114 casas para las 114 familias inteligentes que acudieron a Cumbeland, exigió los avales personales de José Muchacho Bertoni y Eladio Muchacho Unda, y José Muchacho Bertoni y Eladio Muchacho Unda dieron sus avales personales. ¡¡¡Avales personales, Gobernador!!! ¿Creen ustedes que si alguien está tramando una estafa va a dar su aval personal? Los avales personales que otorgamos al “Central” para hacer posible el crédito al constructor para las viviendas de las 114 familias inteligentes, son la mejor demostración de nuestra buena fe y de la intención manifiesta de cumplir el compromiso adquirido. ¡Claro que asumimos la responsabilidad, Gobernador! Nuestros avales personales así lo demuestran. Son hechos documentados y notariados, no meras palabras.
Es curioso que el Gobernador hable de fundillo y meta la lucha de clases en el disparate de “La Hedentina”. ¿De dónde sacará el Gobernador que el olfato de lo que llama la godarria y oligarquía valerana es más refinado y sensible que el del pueblo humilde? Mire Gobernador, nuestro pueblo humilde tiene olfato de sabueso. Ni las 114 familias son taradas, ni nuestro pueblo humilde tiene menos olfato que lo que usted llama la godarria y oligarquía valerana. La agarró con los valeranos, el Gobernador, pero le preciso algo más: los Muchacho en Escuque no eran godos, eran liberales. Godarria son los guarimberos millonarios del proceso, la boliburguesía de la revolución y la burocracia corrupta e ineficiente que le quita el sueño a Fidel y Raúl Castro.
Otro tema que no puedo dejar pasar fue la guinda que le colocaron el domingo en Aló Presidente a la madre cayapa. Un señor Matos diciendo que los Muchacho son como los Cisneros ¡¡¡Madre pelón!!! Los Muchacho no son como los Cisneros. Los Muchacho son como los Muchacho, y a mucha honra. Con la nueva generación que está asumiendo el timón son cuatro generaciones dedicadas al trabajo honesto y al servicio. La quinta generación se está preparando. ¡¡¡Son brillantes y de buen corazón!!!, pero la cosa no se quedó ahí, luego mostraron al Diario de Los Andes y ¡¡¡La Nota Fría!!! ¡Cuándo me iba a imaginar yo que mi humilde Nota Fría apareciera a nivel nacional en un Aló Presidente!, pero lo interesante fue que quedó en evidencia el pase de factura por mis denuncias y el tinglado que están montando. El presidente Chávez, en su Aló Presidente, dijo que Diario de Los Andes es el diario de la burguesía, y así lo repiten en las cuñas para alimentar el ego del señor Gobernador. No presidente Chávez, Diario de Los Andes es el diario de todos los trujillanos. Diario de Los Andes es un punto de encuentro. Diario de Los Andes está en el alma de Trujillo.
Concluyo diciendo que el presidente Chávez está muy mal informado. Yo no puedo creer que el presidente Chávez esté de acuerdo con ubicar la planta de tratamiento de aguas negras de Valera en la entrada principal de la ciudad, y exponga a los valeranos al riesgo ambiental y de salud que tal ubicación implica; además de torpedear la expansión urbana de Valera. Yo no puedo creer que el presidente Chávez ampare los chanchullos que rodean la adquisición de los terrenos donde se construye “La Hedentina”. Yo me niego a creer que el presidente Chávez, en la disyuntiva de decidir entre el interés del pueblo y el interés del gobierno, se incline por el interés del gobierno. Es lo que sucede con “La Hedentina”: el interés del gobierno por encima del interés del pueblo valerano.
El Gobernador y el gobierno, mediante un uso abusivo del poder, podrá expropiarnos, agredirnos, arruinarnos y hasta encarcelarnos, pero no podrá expropiar, agredir, arruinar y encarcelar nuestra historia de trabajo honesto, ni nuestro espíritu y voluntad de servir y ser útiles, ni la libertad de nuestras almas. Trujillo nos conoce.

El mensaje de Rangel Silva

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Es necesario volver sobre las declaraciones del general Henry Rangel Silva. Éste aseveró que las fuerzas armadas están “casadas” con el proyecto político del presidente Hugo Chávez y en ese sentido anunció prácticamente un desconocimiento de un eventual triunfo opositor en las elecciones, al tiempo que insistió en un escenario caótico para el país en el caso de que el chavismo deje el poder. Tales declaraciones, en las últimas dos semanas, han levantado una polvareda de reacciones porque obviamente contradicen la letra de la Constitución, la cual claramente establece que la Fuerza Armada Nacional debe estar al servicio de la nación y no de un proyecto y/o partido político.
El mensaje del general, sin embargo, también tiene otra lectura. Se trata de la admisión pública, de que estamos ante un escenario en el cual es posible un triunfo opositor democrático en las urnas en los comicios presidenciales de 2012. Es indispensable detenerse en esta idea. Debe recordarse que, hasta ahora, el escenario manejado públicamente por el chavismo es que la mayoría de votos que han respaldado al presidente Chávez estaban podría decirse que para siempre. El discurso oficial había venido insistiendo en la idea de que Chávez era una figura inderrotable en las urnas. Las declaraciones de Rangel Silva, también debe recordarse, estuvieron precedidas de las del presidente Chávez en la cual chantajeaba prácticamente a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional, pues les señalaba todo lo que perderían los uniformados en caso de que la oposición llegase al poder en 2012.
Ese chantaje que ha tenido otras manifestaciones, no sólo dirigido a los uniformados, sino a empleados públicos, beneficiarios de los programas sociales, etc, cada vez tiene menos efecto. También va perdiendo efecto en la población las amenazas de que habrá una guerra civil si pierde el chavismo. Los resultados electorales de 2008 y 2010, con los triunfos opositores de alcaldes y gobernadores, y más reciente en los comicios parlamentarios, han puesto sobre el tapete dos cosas: El chavismo se ha venido debilitando paulatinamente, al tiempo que la oposición se ha consolidado en la senda democrática; todo ello ha ocurrido en paz sin mayores sobresaltos políticos salvo las bravuconadas de Chávez. Los uniformados, por cierto, han terminado acatando lo que han reflejado las urnas de votación en Venezuela.
Deben tenerse en consideración diferentes elementos sobre la coyuntura política. Tras los comicios del 26 de septiembre, se ha hecho notable el descenso de la popularidad del presidente en la medida en que la población rechaza una serie de decisiones en materia de expropiaciones, ineficiencias administrativas y resultados económicos. Ante todo esto es comprensible entonces que en el seno de la Fuerza Armada Nacional comiencen a discutirse y evaluarse los posibles resultados de las elecciones presidenciales de 2012. El mensaje del general Rangel Silva evidencia que esta vez, por primera vez en varios años, la oposición cuenta con posibilidades reales de triunfo en las presidenciales.
Finalmente, el ascenso a Rangel Silva concedido por Chávez no sólo busca premiar la sumisión de éste, sino que trata de enviar un mensaje al conjunto de los uniformados: quienes estén casados con la revolución serán recompensados. La Fuerza Armada, sin embargo, también refleja al país, y el país ha venido cambiando de forma lenta pero sostenida. El triunfo de la oposición democrática es perfectamente factible en 2012.

Publicidad Oficial: Garrote y zanahoria

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Un viejo cuento popular señala que para hacer mover a un burro no basta solamente con golpearlo con un garrote. Resulta más efectivo si, además, existe el incentivo para hacerlo: una zanahoria. La dinámica de la zanahoria y el garrote se aplica en muchas dimensiones de la vida pública, como lo evidencian las constantes declaraciones oficiales. La asignación de la publicidad oficial en la Venezuela actual parece operar en esa lógica, como garrote pues se castiga a los medios críticos, y como zanahoria, para premiar a la prensa que es fiel.
El año pasado se vivieron casos sintomáticos por ejemplo lo que ha vivido El Sol, periódico editado en Maturín. Ejercer la crítica pública, e incluso hacerse eco de denuncias de terceros, le significó una sanción que se ha extendido largamente. El gobernador de Monagas, “El Gato” Briceño, le retiró la publicidad oficial, acción seguida por otras dependencias oficiales. Otro medio de Maturín, El Diario Mayor, debió cerrar sus puertas. Según su director, Javier Varela, el gobernador le exigió una carta pública de disculpa por unos comentarios que hizo un periodista en Facebook, “cosa que no hice, entonces asumió represalias y no tuve más pautas publicitarias de la Gobernación, ni de las alcaldías ni de PDVSA. Tuve que cerrar en febrero de 2009″. Varela resume su drama de forma muy sencilla: El Sol tiene músculo financiero para resistir, yo no.
No es un caso aislado en Venezuela. También el año pasado el gobernador de Barinas, Adán Chávez, entre sus primeras decisiones tomó represalias contra los diarios La Prensa de Barinas y La Noticia de Barinas, usando el mismo mecanismo: les retiró la publicidad oficial. En el estado Bolívar, El Correo del Caroní, no recibe publicidad oficial, pese a que tiene un importante nivel de lectoría en la región. En un estudio que realizamos en 2006 detectamos una situación paradójica. Una campaña publicitaria del Estado, para promover una obra de magnitud, como fue la construcción de un segundo puente sobre el río Orinoco, no le asignó ningún aviso a este periódico, pero sí al resto de diarios de la zona. Al mismo tiempo, hubo asignación de publicidad para otro diario regional, pero ubicado a más de 1.500 kilómetros de distancia. Otro caso del uso discriminatorio de la asignación de publicidad oficial también lo vivió este diario; durante años tuvo la publicidad de CANTV, pero eso quedó sin efecto inmediatamente después de la estatización de la empresa.
La asignación de la publicidad oficial es un asunto central en el derecho a estar informado. En la práctica, cuando un gobierno no coloca avisos en aquellos medios por su postura crítica, lo que en realidad persiguen es acallar puntos de vista incómodos para el gobierno, con lo cual se desvirtúa la posibilidad de que los fondos públicos – y debe recordarse que los avisos se pagan con dinero de todos- contribuyan a fomentar el pluralismo, la diversidad de voces en el espacio de debate.
“La asignación arbitraria y discriminatoria de publicidad oficial… con el objetivo de presionar y castigar o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de sus líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley”. Así lo establece la Declaración de Principios de la Libertad de Expresión de la CIDH. Es una tarea pendiente en Venezuela, como lo ha recordado la reciente asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
En su declaración final, la SIP detalló entre otros abusos contra la prensa “el acoso judicial y la utilización de la publicidad oficial como herramienta para premiar y castigar a los medios”. De acuerdo con la entidad se trata de una práctica común en países como Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

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Un periodismo en extinción y otro en auge

RCTV

El mes pasado se publicaron en las páginas de El Nacional dos agudos análisis sobre la situación del periodismo en Venezuela. Firmados por Oscar Lucien y Tulio Hernández, respectivamente, estos textos arrojaron luces sobre un par de fenómenos sobre los que es necesario volver. Nos detendremos primeramente en lo planteado por Lucien: se trata de la paulatina desaparición del periodismo de opinión en la pantalla chica venezolana.
Lucien traza un recorrido de los últimos años que vale la pena recordar. Con el cese definitivo de la señal de RCTV (en 2007 en la televisión abierta y en 2010 en la TV paga) también desapareció de la pantalla venezolana el programa “La Entrevista”, conducido por el periodista Miguel Ángel Rodríguez. Este ha sido una suerte de última gota, dentro de un vaso de censura y restricciones para la libertad de expresión y pensamiento. Un caso emblemático de cierre de voces críticas en la pantalla de televisión lo representó el conocido programa “La Entrevista” de Marta Colomina, que salió del aire en febrero de 2005.
En abril de 2005 hubo otra pérdida en la pantalla de Televén con la desaparición de “30 Minutos”, conducido por César Miguel Rondón. Estos cambios en Televén, debe decirse, estuvieron precedidos de una baja significativa como lo fue la salida del aire de “24 Horas”, con Napoleón Bravo, en mayo de 2004, que durante años había transmitido Venevisión.
El inventario que traza Lucien da cuenta de la ausencia, en la actualidad, de periodistas críticos que en el pasado reciente conducían espacios en la pantalla venezolana. Tal es el caso de Ibéyise Pacheco, o de analistas cuestionadores del régimen de Chávez, como Asdrúbal Aguiar. En el primer caso el programa estaba en Venevisión y en el segundo en el hoy extinto canal CMT. Idania Chirinos salió doblemente del aire, primero de CMT donde tenía el programa “Espacio Público” y luego junto a Vladimir Villegas se vio obligada a dejar la transmisión de “Contrapeso” en el Canal I.
En recientes viajes por los estados Aragua y Táchira he podido constatar un fenómeno similar tanto en la televisión regional y especialmente en la radio.
La merma de la opinión en los medios radioeléctricos, especialmente en la televisión, resulta sintomático del tiempo en que vivimos. De hecho, puede decirse que esto es efecto de la hegemonía comunicacional, que en términos prácticos ha significado el abultamiento del aparato mediático estatal, junto al progresivo cerco sobre la expresión crítica e independiente, especialmente en la radio y televisión. Un gran perdedor de este proceso es el periodismo de opinión, que paulatinamente ha perdido a figuras destacadas.
Clásicamente se ha entendido al periodismo de opinión como un baluarte de la democracia, pues justamente permite el debate de ideas. La extinción de este género no sólo nos habla de problemas específicos de censura y/o autocensura sino que refleja el retroceso democrático de los últimos años, producto de la propia polarización que sin duda ha aupado el gobierno con fines políticos.
Por otra parte, tal como sostiene Tulio Hernández, en la pantalla de los medios estatales, especialmente en el canal “de todos los venezolanos”, VTV, se ha instalado lo que puede llamarse como periodismo de “albañal”. De acuerdo con Tulio, se trata de un tipo de periodismo oficial concebido exclusivamente para intentar la descalificación moral e intelectual de los opositores, no mediante el debate de ideas sino a través del recurso de la burla, el escarnio, el acoso sicológico, la descalificación moral, el encono contra defectos de nacimiento o características físicas de las personas, la homofobia, la misoginia, el racismo, ejercidos por sus conductores desde un habla que reproduce el dejo confrontacional, despectivo y humillante propios de la jerga de los delincuentes violentos de las grandes ciudades venezolanas.
Este tipo de periodismo tiene un desarrollo notable en espacios como “La Hojilla”, en “Dando y Dando” y antes en “Los papeles de mandinga”, y cuenta con figuras claras en Mario Silva y Alberto Nolia.
El periodismo de albañal, tal como lo precisa Hernández, cuenta con el evidente aval del presidente Hugo Chávez. Y se trata de un apoyo sostenido en el tiempo, tal como lo evidencia la anécdota siguiente. En sus primeras acciones como flamante ministro de Comunicación e Información, la primera vez que asumió el cargo, Andrés Izarra llamó a periodistas de distintos sectores a conversar sobre la gestión comunicacional. Se le preguntó por “La Hojilla”, sencillamente se encogió de hombros y dijo que si de él dependiera lo habría sacado del aire, pero que tenía apoyo de arriba. Siendo Izarra el ministro entonces no debe sorprender que el arriba al que se haya referido sea, entonces, el mismo jefe de Estado. Con este apoyo desde el poder, esta nociva práctica periodística está en auge. Otra mala señal para la democracia desde lo comunicacional.
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Caminante no hay camino

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El verso de Antonio Machado que ha popularizado con su música Joan Manuel Serrat: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, cobra un sentido especial para referirse a la revista “Comunicación. Estudios venezolanos de comunicación”, que cumple en estos días 35 años de existencia. Es la publicación especializada en esta temática más antigua del país, y la segunda más veterana de América Latina que siga en circulación (superada por Chasqui, editada por CIESPAL, Ecuador). No se trata de un detalle menor. Diría que se trata de una hazaña editorial en Venezuela, pues en estos 35 años no hubo baches o recesos, tan comunes en nuestras publicaciones culturales. Trimestralmente lo que en sus orígenes fue un modesto cuaderno de contadas páginas, ha tenido con el paso del tiempo un salto cualitativo para alcanzar formato de revista, con un sello gráfico de calidad en sus portadas y contenidos. Esto último ha sido posible gracias al apoyo invaluable de personas ligadas al mundo de las artes plásticas y el diseño, como Víctor Hugo Irazábal y Verónica Alonso. Junto a la cuidadosa impresión de Ex Libris.

En materia de sus contenidos, hay un equipo responsable que como cosa rara en el país tampoco se ha separado o montado tienda aparte. Conviven intelectualmente maestros con discípulos, en una ya tercera generación de hacedores de la revista, en la que se han combinado históricamente profesores de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con periodistas, intelectuales e investigadores independientes. La heterogeneidad y pluralidad del equipo responsable, del cual me siento honrado en pertenecer, es tal vez el mayor valor intelectual. Comunicación nació en el Centro Pellín de Comunicación Social justamente en la mitad de la década de los años 70. En su acta de nacimiento figuran los nombres de José Ignacio Rey, Marcelino Bisbal, José Martínez de Toda, Jesús María Aguirre, Epifanio Labrado y César Miguel Rondón, junto a los ya fallecidos Ignacio Ibañez y Francisco Tremonti. Posteriormente pasó a estar adscrita a la Fundación Centro Gumilla, donde ha encontrado un espacio de sólido respaldo institucional con absoluta independencia editorial.

La celebración de estos 35 años contará con una presentación por partida doble. El viernes 5 de noviembre, a las 6 de la tarde en la sede del Centro de Reflexión y Planificación Educativa (CERPE), ubicado exactamente detrás del Centro Comercial San Ignacio, en La Castellana, se estará presentando un número de la revista especial, por el aniversario, dedicado a la Educomunicación, junto al libro Prácticas y Travesías de la Comunicación en América Latina, elaborado por el equipo de investigadores de la revista bajo la coordinación de Jesús María Aguirre y Marcelino Bisbal.

El número aniversario de la revista, el 151, Edumedia, se aboca a la reflexión sobre la educación para los medios en el cambio de contexto de la cultura industrial al entorno digital, con énfasis en aspectos como: públicos, recepción crítica y nuevas audiencias; la televisión como aparato de cultura y conocimiento; la educación ante el nuevo entorno tecnológico y de medios; y la investigación de audiencias y representaciones mediáticas, para lo cual se contó con contribuciones de investigadores de Argentina, Colombia, México y España.

En relación con el nuevo libro, editado por la Fundación Centro Gumilla, se trata de un manual de sociología de la comunicación en América Latina, el cual pasa revista a por lo menos 50 años de teorías, enfoques e investigaciones desarrollados unitariamente en la región. Según el prólogo, este abordaje comprensivo latinoamericano no suele ser divulgado sea porque se prefiera “una visión más cosmopolita y globalizada o que consideren (a la) integración cultural como un espejismo en medio de las fragmentaciones ideológicas y nacionales”.

Este manual está compuesto por los trabajos de Jesús María Aguirre y Marcelino Bisbal: Ciencias de la comunicación en América latina, puntos de partida; de Jesús María Aguirre: Los profesionales de la comunicación social; de Francisco Pellegrino: La economía de la comunicación en América Latina; de Humberto Valdivieso: Del análisis de medios a las representaciones mediáticas; de Gustavo Hernández: Estudios latinoamericanos en recepción y audiencia mediática; de Marcelino Bisbal y Pasquale Nicodemo: Sensibilidad, medios y cultura: reflexiones desde el consumo cultural; de Agrivalca Canelón y Narsa Silva: Comunicación organizacional en América latina: retrospectiva, voces y horizonte; de Andrés Cañizález: Comunicación para la democracia. Una travesía latinoamericana; y de Carlos Delgado-Flores y Luis Carlos Díaz: La marcha hacia las sociedades del conocimiento: 30 años de nuevas tecnologías.

De acuerdo con Jesús María Aguirre, uno de los fundadores y reconocido mentor de varias generaciones de comunicadores en el país, la mejor evaluación de la revista Comunicación no es su presencia en los índices de publicaciones científicas, sino en la memoria valorativa de numerosos alumnos, profesores y profesionales. Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

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