Justicia con Orel Sambrano
En materia de libertad expresión y derecho a la información, Venezuela tiene un desigual desempeño por parte de su aparato institucional y de justicia. Entre quienes ejercen el poder hay un discurso recurrente, que aparenta estar a favor de la libre expresión en el país, pero en la práctica eso no se traduce en mecanismos efectivos para la protección de quienes ejercen este derecho, y en particular para aquellos que abordan temas espinosos como la penetración del narcotráfico en Venezuela.
Durante la última década han sido asesinados cuatro comunicadores en Venezuela, en dos de esos casos el poder del narcotráfico parece haber sido más fuerte que el poder institucional, y de esa forma se acallaron las voces de Mauro Marcano, en Maturín, en septiembre de 2004, y de Orel Sambrano, en enero del año pasado en Valencia. Marcano y Sambrano tenían en común que utilizaban la radio para denunciar la penetración del narcotráfico. El primero enfiló sus baterías contra el llamado cartel del sol que actúa en comanditas con la Guardia Nacional; el segundo cuestionó el poder de la familia Makled, que pese a todas las sospechas por su creciente fortuna, intentó legitimarse políticamente con el lanzamiento de uno de sus miembros en la pasada elección por la alcaldía de Valencia.
La justicia venezolana, pese a los claros pronunciamientos de una influyente figura como José Vicente Rangel, le ha fallado a Marcano. En el caso de Sambrano, posiblemente el viento político que sopla en contra de los Makled, ayude a que finalmente se haga justicia de forma plena. Las primeras señales apuntan en esa dirección. El pasado 19 de mayo, por ejemplo, la justicia venezolana condenó a 25 años de prisión a un ex policía por el asesinato de Sambrano y del veterinario Francisco Larrazábal. Se trata del primer condenado, y cabe acotar que la justicia venezolana ha actuado con bastante celeridad.
El ex policía del estado Carabobo, Rafael Segundo Pérez, quien admitió en audiencia preliminar haber colaborado con el homicidio del periodista así como del veterinario Francisco Larrazábal, quien era uno de los testigos claves en el juicio que se le sigue a la familia Makled por tráfico de drogas. Tanto Sambrano como Larrazábal fueron asesinados a tiros en enero de 2009.
La fiscalía había ratificado la acusación contra el ex funcionario por incurrir en los delitos de sicariato y asociación para delinquir, en calidad de cómplice necesario. Pérez se encargó de vigilar la ruta diaria tanto del periodista como del veterinario. No disparó, pero le dio la información necesaria a los que activaron el gatillo. El ex policía admitió los hechos y de esa forma fue sentenciado rápidamente en el Tribunal 6° de Control del estado Carabobo.
El veterinario Larrazábal fue asesinado la tarde del 5 de enero de 2009 en una finca de su propiedad, a la cual ingresaron una pareja de motorizados y uno de ellos le disparó. Orel Sambrano murió el 16 de enero, en circunstancias similares: una pareja de motorizados se le acercó y uno de ellos le disparó a la cabeza. El hecho ocurrió en una zona céntrica de Valencia.
El 21 de junio deberán presentarse ante la justicia otros dos de los acusados, en este caso: José Duque Daboín y David Antonio Yánez Inciarte.





