Cinco cualidades peligrosas
Por: Víctor Maldonado C.
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Sun Tzu, el milenario estratega militar chino, centró buena parte de su doctrina en las capacidades, habilidades y competencias de los generales. Pero no por eso olvidó que hay cualidades peligrosas que los pueden conducir a la ruina de su ejército y a su propia muerte. Lo mismo podríamos decir de los directivos y gerentes contemporáneos, sólo que las consecuencias de una acción nefasta las recibirían las empresas y los empleados que laboran en ellas.
La primera cualidad peligrosa es la falta de conciencia. Sun Tzu lo sentencia sin atenuantes: El general que no tenga conciencia, puede ser muerto. Se refería por supuesto a la falta de criterio y buen juicio para tomar decisiones apropiadas. No basta el arrojo. La valentía en maridaje con la estupidez provoca catástrofes allí donde podrían recogerse buenos frutos. No basta por tanto “capacidad de riesgo”. Esta cualidad, que es imprescindible, debe bien acompañarse del buen talante.
La segunda cualidad peligrosa es la cobardía. “Si es cobarde, puede ser capturado”. Diríamos hoy, los pusilánimes, aquellos que estiman su status quo por encima de cualquier otra circunstancia “se verán sobrecargados de vacilación”. La irresolución en un gerente es una calamidad para la empresa en la que trabaja, además de todas las consecuencias que produce el modelaje sobre sus colaboradores directos.
La tercera cualidad peligrosa es el mal carácter. Porque “si es irritable se puede hacer de él un payaso”. El flanco más débil de un directivo es la impulsividad. Aquel que tiene defectos de carácter pierde rápidamente el sentido del honor y los imperativos del deber. Un gerente que se deja provocar y se engancha en el enojo se vuelve irrazonable y obstinado. Y en esas condiciones suele tomar decisiones apuradas que nunca son las apropiadas, porque no considera el monto de las dificultades. Sun Tzu concluye este aparte sentenciando que “lo que es esencial en el temperamento de un general es la firmeza”.
La cuarta cualidad peligrosa es el excesivo sentido del honor. Dice Sun Tzu que aquellos generales que se toman demasiado en serio su reputación pueden ser fácilmente calumniados. Y por esas grietas se cuela la extorsión, porque “alguien ansioso de defender su reputación no toma en cuenta nada más”.
La quinta y última cualidad peligrosa es un carácter excesivamente compasivo. Si un gerente tiene propensión a la clemencia puede ser fácilmente perturbado, y sus decisiones trastornadas. Resultará rudo, pero a juicio de Sun Tzu, aquel que no sea capaz de dominar su naturaleza humanitaria y compasiva nunca podrá trocar una ventaja transitoria por otra de largo plazo, y en general, será incapaz de ceder algo ahora para ganar mucho más después.
Tantos ejemplos vienen a la mente, de gente que a primera vista se observan tan competentes, pero que al final hacen mucho más daño que bien a las organizaciones. Tal vez por eso, un antiguo filósofo, Heráclito de Efeso dijo alguna vez que el carácter es para el hombre su destino. Sun Tzu le da las razones.
Víctor Maldonado C
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