Réquiem por la puerilidad
Por: Víctor Maldonado C.
e-mail: victormaldonadoc@gmail.com
Cuatro venezolanos perdieron la vida al caer un helicóptero de la FAV en la localidad de Colomi, cerca de Cochabamba. Cuatro familias venezolanas están en estos momentos quebradas por el dolor, y muy probablemente algunos niños venezolanos transitarán lo que les resta de la vida sin contar con el apoyo y el soporte de su padre biológico. Alguien en Venezuela tomó la decisión de que ellos murieran tan lejos de la patria. Alguien quiso que esas muertes carecieran de significado. Alguien permitió una situación tan absurda sobre la cual es casi imposible dar alguna explicación plausible sobre causas y razones, porque nuestros militares no estaban cumpliendo una tarea humanitaria. Tampoco estaban defendiendo las fronteras del país, o realizando algún tipo de trabajo de inteligencia que pudiera darle a su ausencia algún tipo de sentido. La realidad es frustrantemente fútil. Ellos estaban en Bolivia, a miles de kilómetros de Venezuela, simplemente porque al presidente se le ocurrió que su amigo Evo no podía dejar de tener un par de helicópteros equipados con sus respectivos choferes. En eso estaban nuestros oficiales sin saber que en esa tarea tan pueril estaba invirtiendo sus últimos días, mientras su comandante en jefe preparaba una nueva visita a Rusia con el fin de comprar más equipos militares, sin que la decencia o algún rasgo de humanidad le hicieran postergar el viaje para recibir a “sus héroes y mártires de la revolución” lejana.
Sin embargo estas muertes tan absurdas todavía podrían tener alguna utilidad social. Porque deberían despertar un mayor interés sobre lo que está ocurriendo con la Fuerza Armada Venezolana, hasta ahora dejada al arbitrio absoluto y exclusivo del presidente Chávez. No se puede seguir permitiendo que la conducción política del país esté produciendo tantos errores y desaciertos en un área tan sensible para la suerte de la democracia y sus instituciones políticas. Respuestas a preguntas cómo el tipo de profesionales militares con los que debemos contar, las competencias profesionales que deben adquirir, los principios y valores que tienen que defender, las prioridades que se deben establecer y las alianzas que se tienen que fomentar, deben ser objeto de un amplio debate democrático. Alguna réplica debemos recibir sobre el objeto de su misión, y cómo la van a realizar. Algún indicio debemos tener sobre cuáles son los retos principales que la institución debe encarar y cuáles son los medios que se necesitan para tener alguna pretensión de éxito. Porque sin el debate democrático lo único que estamos propiciando es que todo se resuelva en el ámbito de los caprichos presidenciales, que algunas veces produce resultados tan odiosos como la muerte inútil de nuestros conciudadanos.
Un error grueso de la sociedad venezolana es haber tirado a pérdida a la institución militar. Al hacerlo permitimos que el único referente haya sido el discurso errático del presidente. Ahora hay que colocarlo en el marco de nuestras prioridades y tener preparada una propuesta de doctrina de seguridad y defensa democrática, que marque la diferencia con la conducción actual. Algunos dicen que el sector militar está muy insatisfecho. Yo no tengo dudas de que eso pueda estar ocurriendo si los cuadros directivos son tan precarios como aparentan ser, y si la distancia psicológica, ideológica y estratégica con los cuadros medios de conducción es tan amplia como algunas veces se reseña. En todo caso todos ellos deben estar preguntándose qué sentido tiene el propiciar muertes tan estúpidas e inútiles como las recientemente ocurridas, sin que una sola fibra de su máximo dirigente se haya conmovido, o una sola lágrima haya sido derramada por aquel que obliga al lema de la muerte como única alternativa a la patria socialista.
Víctor Maldonado C
victor.maldonadoc@hushmail.com
victormaldonadoc@gmail.com
http://blogs.noticierodigital.com/maldonado
0416-4119721
0414-2408648