El espantapájaros del Estado comunal

El nuevo espanto con el que Chávez quiere polarizar el debate político y sacar un exclusivo provecho del rechazo instintivo por parte de la oposición a todo lo que él proponga, en razón de considerarlo por definición como siniestro, es el llamado Estado Comunal y al que sus secuaces mas impertinentes, asoman como el plan comunista, como buscando el alarido inmediato contra el real o supuesto deslizamiento del país hacia el totalitarismo.

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Si damos una lectura superficial al tema, lo confundimos con una insinuación a favor de la nueva patraña clientelar del chavismo. Otra lectura es que con lo del Estado Comunal, el dictador nos planta frente a un nuevo desafío político, para seguir generando su control social, omnipresente desde Miraflores, sobre todo en los grandes sectores populares.

Detengámonos entonces a pensar un minuto, antes de llegar a la tonta conclusión, que Chávez quiere inculcar en la oposición ganada de antemano a solo despreciar, oponerse y combatir políticamente esa estructura para-estatal, que busca generar instancias de poder local, disponiendo de recursos presupuestarios a nivel de la base de la pirámide política del Estado, que se quiere modelar como chavista.

Vamos por partes: las COMUNAS quieren ser diseñadas y controladas como una organización de sectores populares a los que se les quiere enfeudar bajo control político del PSUV.

La pretensión de Chávez, con esta gran operación organizativa, presentada como democrática y de gran contenido solidario y promotor de soluciones, desde las comunidades, es obviamente, al igual que con decenas de misiones, montar un enorme aparataje clientelar a su servicio.

Como Chávez y su enorme mamotreto partidista nunca pudieron edificar una dictadura totalitaria, de tipo soviética o castrista, han buscado por todos los medios y a un precio descomunal ( ellos mismos hablan de 500.000 Millones de Dólares ) instalar un estado capitalista rentista y clientelar hasta los tuétanos, que les ha permitido al propio tiempo mantener desarrollar y enriquecer una casta lumpen de trepadores sociales. Este clan ya tiene su propia plutocracia y además la pretensión, nada menos, que de consolidarse como una gran burguesía roja como la de China, pero sus logros lucen de escala liliputiense y de rastreros objetivos de prevaricación y pillaje de dineros públicos.

La razón para obtener tan magros resultados, es que aquí estos rapaces apenas han ideado una repartidera de lo poco que va quedando de sus propios desastres, mientras que los burócratas chinos, además de las abismales diferencias de origen, cultura, métodos de gestión, etc, han convertido aquella potencia en la nación de mayor crecimiento económico y progreso social del mundo, mientras nosotros, siempre en escala de marginales, africanizamos nuestras expectativas que apenas nos hunden en raseros de un capitalismo de cuarto mundo, con esa hipertrofiada vocación comercial buhonera interna, apenas revendiendo al infinito la masa de productos que compran afuera los excepcionales ingresos de nuestras vacas gordas petroleras, mientras el estatismo de inspiración pulpera-castrista, sigue destruyendo el parque industrial y la producción agropecuaria.

Bajo la óptica de los esbirros castristas que ya quisieran disfrutar aquí de su red que fabrica elecciones para los Castro a 98% de los votos, con los “Comités de Defensa de la Revolución” -CDR- Chávez quiere ahora aplicar su plan de ESTADO COMUNAL, en medio de este gran desorden nacional y en lugar de compartir menguados presupuestos con la oposición o de estar todos sometidos a una distribución del escaso situado constitucional, calculado tramposamente a la mitad del precio petrolero y a través de las instancias regionales y de alcaldías, que más bien sea desde las comunidades que “su gente” reciba directamente el cheque para múltiples necesidades de las mismas.

Pero Chávez tiene una dificultad de la que es imposible sustraerse o emanciparse, sin humillar abiertamente a los ciudadanos y es la de exigir el carnet partidista para poder ser miembros de LA COMUNA y de su dirección.

Mientras que mediante toda clase de artimañas los presupuestos de regiones y Alcaldías pasan por manos de cuentadantes, que así sean de oposición deben rendir cuentas y sortear controles, si vemos que la distribución de muchos recursos van directamente a las comunidades, allí va a generarse una ampliación importante de los mecanismos de control directo por parte de los pobladores, sensibilizados directamente y de forma inmediata , física, sobre el destino de esos fondos y sobre la probidad de sus administradores.

Es un hecho que viene una batalla campal para o cogerse esos reales a nivel de la rapaz burocracia roja de base, o impedir esos latrocinios al por mayor, mediante una dinamización del control de los pobladores, queriéndose convertir en ciudadanos, defendiendo el patrimonio de sus comunas y no como meros clientes, receptores de dádivas que deben ser además sustraídas por añadidura a la comunidad, que tendría sobradas razones para indignarse y reclamar imponer sanciones morales de forma inmediata en sus vecindarios.

En lugar de resignarnos a ver depredados los espacios de representación popular inmediata y directa, y también ver reinar allí el hegemonismo pre-totalitario, que quiere desarrollar el chavismo a nivel del hábitat cotidiano, creo ha llegado el momento de batirse en cada barrio y en cada comunidad, para hacerse elegir como dirigentes de ese proceso, porque si dejamos solo al chavismo en Las Comunas, también convertirán a estas en una palanca adicional de su despotismo, en cambio si le disputamos esos espacios, estos serán de enorme utilidad para evitar su hegemonía político-social.

Evitemos por todos los medios que se impongan los CDR a la cubana, bajo el control totalitario. Aquí hay espacios, enormes espacios para derrotar el totalitarismo. La lucha es por la cabeza de la gente y aunque parezca mentira Chávez no ha ganado la batalla fundamental: hacernos siervos o esclavos del gobierno.

Una Respuesta a “El espantapájaros del Estado comunal”

  1. Pedro Pegaitaz dice:

    Hola Señor Franceschi,
    Estoy un poco confundido. Yo se que las comunas en Cuba han funcionado, más que como entidades de desarrollo, como entidades de control político y policial de la población. Pero se da el caso, como en Suiza, que las comunas manejan sus propio dineros y están al día con sus obras y el mantenimiento de sus infraestructuras. Queda al gobierno Federal las grandes autopistas y el mantenimiento de sistemas de transporte, salud, seguridad, etc. El punto es que en ese país, si funcionan las comunas.
    Pero supongo como decía el finado Manuel Peñalver…nosotros no somos suizos!!!

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