La suerte está echada con dados chimbos

La suerte está echada, y el déspota también echa el resto, entre el cáncer que sigue avanzando, delatado por llantos anidados en su alma desesperada por su reencuentro con la soledad llanera, mientras cobran protagonismos las nefandas consecuencias de 14 años de disparates que truenan, como orquestados para estos días finales, con explosiones e incendios de las refinerías, como sirviendo de fanfarria fúnebre de esta incapacidad hecha régimen.

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La mayoría reunida por el candidato Capriles también truena pero de entusiasmo en todos los rincones del país, generando anticipadamente una sensación de victoria muy superior a la congregada hace 6 años por el señor Rosales.

Sin embargo pésele a quien le pese y duélale a quienes deba, también es perceptible y en gran forma, que el régimen despótico de Chávez, osará quererse mantener en el poder de forma espuria abierta, a partir del 8 de Octubre, si logra sacar adelante su fraude de mil caras.

Los encuestadores comienzan a hacerse ladinamente previsivos. El carajito pavoso de Datanalisis quien dice que Chávez tiene 14 puntos de ventaja, pero que 23 % de indecisos no saben todavía si escogerán uno u otro, es decir: que en 23 caben los 14 de la supuesta ventaja del déspota y con 6 ó 7 % mas se puede obtener una victoria contra el favorito de sus sondeos hasta ahora, celebrados como los de Schemmel, por VTV y La hojilla. Algo han aprendido estos mercaderes de las matrices de opinión.

El régimen se impondría a expensas de los ilusos que son demasiados. Ellos son los que sigan creyéndose aquel cuento sobre que Chávez era demócrata, según el principal ideólogo de esta oposición sumisa, asociada a la quinta republica a cambio de migajas, porque cuentan ya por días la buenaventura de creer que Chávez si cederá, ante la abrumadora mayoría obstinada contra esta porquería de régimen.

Pero la pregunta que cabe hacerse es: ¿Está dispuesta esa mayoría y su dirección ocasional a reclamar el poder alzándose pacíficamente, de forma absolutamente irrevocable, hasta obtener la salida del déspota perdedor?

Si es así, entonces el candidato y la MUD solo tienen dos caminos: o mantenerse sin reconocer el CNE y sus manipulaciones y emprender otra estrategia para el desalojo del déspota irrito o capitular y ADMITIRLO, renunciando a seguir guiando ese proceso, de la tenaz lucha contra este engendro del populismo charlatán que nos entierra como nación civilizada.
O pelean o se hacen a un lado, tal es entonces el desiderátum una vez que nos han convencido que si somos mayoría y que solo yendo a votar logramos sacar al déspota.

Entonces, si el déspota ha de seguir como producto de su sistema electoral y de las complicidades para resignarnos indefinidamente y de rodillas ante su opresión montada por el castrismo cubano y los alcahuetes militares criollos, aquí no se vale decir el 8 que perdimos por mala leche, porque se abstuvieron no sé quiénes o como resolvieron algunos imbéciles diciendo que no fuimos lo suficientemente sigüises del candidato opositor y de su partido.

Si Chávez tiene una mayoría clara y constatable, sin haber hecho fraude, entonces también en ese caso deberá revisarse toda la prédica de la oposición, porque no puede seguirse un dia más siendo el preservativo electoral de un régimen, que cada vez con mayores recursos de manipulación morbosa, enjaula la población como a una legión de pedigüeños con una mentalidad de campo de refugiados.

El 8 se acaba la fiesta de los que quieran seguir viviendo de la ficción que puede hacerse una oposición legal y electoral a esta coyunda de corruptos violentos amparados en la repartidera de real, que ha corrompido la mitad de la población. Porque si ganáramos y el chavismo no lo admite, debe asumirse que hay que hacerle ingobernable el país al señor Chávez, si es que éste habría resuelto tratarnos como una legión de idiotas esclavizados a su voluntad.

Y no me vengan con el cuento que si perdemos es de demócratas aceptar la mayoría, porque si en verdad fueran mayoría, entonces hay que decir abiertamente que “la democracia a la chavista” es no solo un fraude comprado de mendicantes y de rolos de vivos, que quieren seguir chupando del discursito de la rebatiña, a costa de la destrucción nacional, que deja caramelos para unos y latas de caviar y jamones “pata negra Jabugos” para otros. Pero además y por supuesto cavando una sepultura segura para la nación venezolana, un destino que muchos rechazamos admitir.

Si no defienden el triunfo, que nos dicen es seguro, el 7-O en la noche y en los días y semanas subsiguientes, que se olviden que aquí habrá elecciones de gobernadores y alcaldes para seguir en la rebatiñita de las migajas, para las clientelas de nuestros “dirigentes” opositores.

Pero como siempre ocurre hay otro escenario posible, veámoslo: Chávez gana a punta de votos comprados, chantajeados, manipulados, etc. y Capriles dice que perdió por una “ñinguita” y que lo acompañen a seguir en la estrategia electoral para el 2019.

Y quizá les asombre a muchos que diga que siendo joven y teniendo la gente el estomago para querer calarse otros 8 años de malandraje en el poder, con Chávez o sus sucesores, pues que siga la fiesta, porque los países que están destinados a perderse, escogen caminos que uno ni se imagina.
Solo puedo agregar que la estrategia escogida desde 2004, cuando Carter y Gaviria nos vendieron el alma, con aquella “Mesa de Negociación y Dialogo” nos llevaron a las legitimaciones de Chávez por vía de sus referéndums fraudulentos, pero todo lo consolidó el régimen contando con la garantía de sumisión de por vida de una oposición acomodaticia a la sinrazón de esta opresión política del chavismo cubano.

Quisiera sobre todo dejar establecida claramente mi posición, para no dejar albergar ningún equivoco, sobre todo cuando uno se sale del redil de los proclamadores y áulicos de oficio, o del simple coro de ingenuos que creen o tienen por manía pensar polarizados como adolescentes.

La peor de nuestras desgracias no es padecer el chavismo, sino que no exista una alternativa distinta a acomodarse o resignarse a sus estafas electorales y a sus repartos de migajas, de los que la oposición forma parte y casi que lo disfruta, porque parecieran no querer poner todo esto en riesgo. Veremos el 7-O y después hablamos.

Iré a votar por Capriles, creo firmemente que merece ganar y el país merece que se eche del poder a Chávez.

El CNE no es ningún árbitro de nada. Es apenas una caja de registro de las decisiones de Chávez.

Pero también es cierto que si se estableciera una mayoría BELIGERANTE que defienda el voto mayoritario por Capriles, y si este es el caso, no está escrito, ni es definitivo, que no pueda lograrse una inversión de las correlaciones de fuerzas, entre las instituciones del poder fáctico de Chávez y esa voluntad mayoritaria por ponerle fin, para se pueda forzarse al déspota a admitir su derrota.

En cualquier escenario, hay que volver a pensar TODO, porque TODO está en juego

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