Disfruten su fiesta

“Tienen que firmar ese acuerdo del CNE” dijo el gran banquero “Yo sé que favorece a Chávez, pero yo me comprometí con el Presidente y eso es lo que hay que hacer”… “Yo no he financiado todo esto para quedar pintado de la pared”…”El acuerdo de aceptar los resultados, si o si, desde ahora, es un compromiso y me lo cumplen”… “Aquí hay mucho en riesgo. No es hora de malcriadeces”.

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Y entonces se firmo el degüello anunciado

La “sagrada soberanía popular” expresada a través del voto y su seguro y perfecto guardián, el CNE de chavistas y cómplices que le dan legitimidad y cuyas decisiones son aprobadas de antemano y garantizada su imparcialidad, competencia y carácter para decidir de manera ahora inapelable, es celebrada en ese maldito acuerdo de palafreneros del régimen que nos hace rehenes de la voluntad del dictador.

Eso es lo que se firmó, eso es lo que millones lamentarán el 7 de octubre en la noche, cuando el déspota exija cuentas para poder dejarles seguir recibiendo las migajas como cuentadantes de las cuotas descentralizadas de su régimen.

Nada de lo que digan o escriban los lame suelas de la dirección opositora me harán cambiar de opinión.

No voy a hacer campañas por abstenciones, iré conscientemente al degüello colectivo del 7 de octubre donde ya sé que desde ahora me vendieron el alma y lo hago por la ínfima probabilidad que se produzca uno de esos rarísimos fenómenos políticos, en que por algún accidente se enrede todo y salga a la luz este gigantesco fraude montado, anunciado y que ahora tiene respeto garantizado de antemano, con la declaración sobre que ese árbitro, que cuadrará todo de acuerdo a la voluntad del déspota, será el que nos hará tragar la rueda de molino del ya proclamado triunfo rojo, en esa fecha de imposturas, de engaños colectivos, de negociados sin límites, de esperanzas siquitrilladas.

Algunos amigos, sin faltarle razones, podrán decirme: ¿Pero porque vas a votar si estás convencido del ventajismo fraudulento que tomará forma de avasallamiento rojo ese día de sepultura de ilusiones?

Mi respuesta es sencilla es lo que democráticamente la gente quiere aceptar y a mí no me enrostrarán que soy responsable también de la derrota, por no haber ido a votar.

Una respuesta para la gente seria que lee mis articulos

Este es un régimen despótico, estructurado con demasiadas complicidades en el mundo del dinero, también de gobiernos “amigos”.

Tiene una base social sólida de aproximadamente 25% de venezolanos, adultos y en edad de incidir en la política, unos dos millones de asistidos en su dieta cotidiana, en su vagancia protegida o en una inclusión social que le hace tributarios fanáticos de este gobierno.

Hay además un medio millón de vagos uniformados, oportunistas rastreros, que defienden como maniacos a este régimen y de entre ellos, se ha constituido una poderosa elite comercial, financiera y de ladrones de créditos públicos impagos, de aproximadamente 50.000 millonarios de los que se destacan unos 5000 billonarios, es decir gente con 50, 100, 1000 y hasta 5.000 millones de dólares: la célebre boliburguesia.
Esa casta tiene ya, a lo largo de 14 años, nexos muy sólidos, profundos y muy rentables con sectores hiper corruptos, o simplemente acomodaticios de la vieja clase adinerada del país, beneficiarios de los gobiernos anteriores desde Gómez a Caldera II.

Banqueros como del que supe esos propósitos, por una fuente absolutamente seria, y que no rebelaré de ninguna manera existe una decena. Son factores poderosísimos con enclaves militares, en la gran banca y en la agro importación, en el manejo de los bonos y fondos CADIVI y con nexos gruesos en el PSUV y en la oposición.

Ese gran grupo de potentados y plutócratas tiene agarrada la sartén por el mango y Chávez es su instrumento predilecto hoy, pero puede serlo un sucesor de la misma ideología o “un opositor” que deberá esperar su turno por otro periodo más, según los cálculos políticos de demasiados interesados, que incluyen hasta el gobierno de Colombia y grandes magnates vecinos, como última adquisición.

Definitivamente hay dos tipos de opositores, sacando los cínicos y oportunistas que son parte del régimen y solo posan de adversarios leales a él.
Hay quienes se tragan toda esa monserga de la participación electoral, absolutamente ingenua, sin siquiera descubrir– porque así lo quieren — que se trata de una modalidad de pertenencia blanda al régimen dictatorial y hay quienes sencillamente no nos tragamos esta visión superficial, frívola y sifrina de la política y nos toca sencillamente tragar entero y esperar los tiempos en que se tranquen los mecanismos de esta poderosa maquinaria de corrupción que montó el chavismo y que es muy superior en eficacia a la de la famosa Cuarta.

Solo en ese entonces podrá hablarse en serio de política y ello puede ser en tres meses o tres años y en medio de los obligados estallidos sociales e institucionales que traerán aparejado proponer un verdadero cambio de régimen, producto del finiquito de este.

La manera de terminar con esta inefable dictadura no viene de una propuesta, de una batalla ideológica o de una cruzada de competencias electorales, sencillamente viene por la implosión, por su inviabilidad futura.

De esa situación de crisis, que aun no asoma, se abrirá un cauce reconocible, para que actúe otra dirección en medio de ese impasse. Los ídolos de hoy con su marketing ya no estarán en el centro de la escena.

Hablarán líderes de movimientos sociales reales, manifestantes enardecidos, que no se identifican ahora con el tipo de opiniones y alineamientos superficiales que están pavimentado los resultados del 7 O, de quienes se ha creído sus propios cuentos…

Alguna vez se acostumbraran a la idea que la liquidación del régimen chavista también se lleva por delante a quienes eran en cierta forma sus socios en estas comparsas electorales …

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