Toledo 1501. Isabel de Castilla y Fernando de Aragón deliberan en la Corte sobre los nuevos territorios americanos que el navegante Américo Vespucio ya ha identificado como un nuevo continente y no como las cercanías de China. Los territorios que Colón puso a sus pies, el mismo año que ellos habían expulsado los moros de la Península (1492), parece haber sido una misión providencial enviada por Dios. Enfrentados a la nueva realidad, los Reyes Católicos ven la posibilidad única de construir un Mundo perfecto, ejemplo para toda la Cristiandad, en esos territorios que Colón identificó como la antesala del Paraíso Terrenal, luego de avistar las Bocas del Orinoco en 1498.
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