Archivo de Enero, 2009

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Oscar Arnal y Ricardo Sanchez
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EN LAS UNIVERSIDADES UN NO CONTUNDENTE

Así se desarrolló la consulta en las principales universidades de la ciudad capital para sondear la opinión de docentes, estudiantes, empleados y obreros sobre la reelección indefinida.

Sin sorpresas porque la participación, a decir de los organizadores, fue significativa. Porque el No se impuso por amplio margen y porque, en el caso de la Universidad Central de Venezuela, no faltaron los actos violentos e intentos de sabotaje.

La simbólica jornada es parte de las acciones del movimiento estudiantil en su campaña por el No, tal como lo acotó Alejandro Mejías, vicepresidente del Centro de Estudiantes de la Universidad Metropolitana.

En esa casa de estudios se expresaron un total de 1 mil 444 personas, de las cuales 98,2% sufragaron por el No, 1,5% por el Sí y 0,3% votaron nulo.

En el caso de la Unimet, tal como acotó Mejías, la participación no fue tan alta porque estan culminando el semestre. Aun así se logró realizar la consulta con la ayuda de la Comisión Electoral de la Unimet.

En la Monteávila el escenario no fue distinto. Esto porque sufragaron 813 personas, entre estudiantes y docentes. Casi la totalidad, 99,01%, votó por el No. 0,86% por el Sí y 0,004% fueron sufragios nulos.

En ambas universidades el proceso no presentó ninguna novedad, y pese al poco tiempo para organizar la logística se logró captar la atención de los estudiantes y profesores.

Si bien fue un gesto simbólico, Mejías subrayó que se logró el cometido de movilizar a la comunidad universitaria.

Pese a que en un primer momento se pensó en no ejecutarlo, en la Católica Andrés Bello se logró realizar el simulacro. El vocero estudiantil, Rafael Bello, se mostró complacido por la respuesta del estudiantado, más allá que la asistencia no fue la esperada.

Los escrutinios revelaron lo siguiente: 2 mil 137 votos por el No, 29 votos por el Sí y 12 votos nulos.

USB y UCV

En la Universidad Simón Bolívar la movilización de estudiantes, empleados y profesores fue entusiasta, esto de acuerdo con Juan Andrés Mejías, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes.

Los comicios organizados por la instancia estudiantil contaron con 14 mesas divididas de la siguiente manera: 10 para estudiantes, 2 para profesores y 2 para el personal obrero, técnico y administrativo.

Por su parte, Ricardo Matute, coordinador de la Comisión de Consulta de la Fceusb, señaló que el proceso se desarrolló con rapidez y alta participación.

Entrada la noche aún no se tenían los cómputos finales; sin embargo, Mejías pudo adelantar el primer boletín con los siguientes resultados: En total participaron 2 mil 797 personas. El No arrojó 97,57% de las preferencias. El Sí apenas captó 2,15% y votos nulos 0,29%.

En la UCV la consulta tuvo todos los aditamentos de siempre: bombas lacrimógenas lanzadas en Arquitectura, Faces y Humanidades. La movilización a través de los centros de estudiantes, las facultades más movidas fueron Humanidades, Odontología, Farmacia, Medicina y Veterinaria. El chavismo realizó una tímida protesta en el interior de la UCV. En la Facultad de Veterinaria el No obtuvo 408 votos y el Sí 17. En Cagua; No: 149, y el Sí: 37. En Caracas, las cifras al cierre de esta edición daban un total de 11.261 votantes. El No con 10.507 (93.3%) y el Sí con 591 votos (5.2%).

HAY QUE RESPETARLA

HAY QUE RESPETARLA

Más sobre Bolívar contra la reelección indefinida

De Bolívar a Santander

Ocaña, Colombia 8 de Mayo de 1825

Mi Querido General:

 ….He visto una gaceta de Caracas en que me proponen para candidato; y respondo que no aceptaré jamás tal presidencia, pues con esta llevo dos, y el mismo Washington no pudo aceptar noblemente la tercera; y como yo no me creo menos liberal que Washington, no aceptaré, por cierto, la tercer reelección. Desde el año 13 al de 27 son catorce años de mando: me parece que catorce o quince años es lo más que un demócrata puede mandar su patria. Esto mismo pienso decirle al senado en respuesta; y yo ruego a Ud. diez millones de veces el que haga un hermoso discurso y lo haga poner en un diario particular, diciendo que yo no quiero ser tercera vez reelegido, y que yo fundo mi orgullo en ser más liberal que Washington que no admitió la tercer presidencia, por lo cual ningún presidente de los Estados Unidos ha sido reelegido más- que una vez. Si esos señores me reeligen, se llevarán el chasco de perder su elección. No debo, no puedo ni quiero más gobierno; y el que menos quiero es el de Colombia a causa de mis queridos compatriotas de Venezuela. Si la Nueva Granada estuviera aislada de Venezuela, llenaría un deber y un placer en servirla, en todo y por todo; pero no quiero nada con esos abominables soldados de Boyes; con esos infames aduladores de Morillo; con esos esclavos de Morales y de Calzada. A esos obedecían y querían esos fieros republicanos que hemos libertado Contra su voluntad, contra sus armas, contra su lengua y contra su pluma, para no querer obedecer a nuestras leyes y a la severidad de nuestros principios. No, mi querido general, no seré más presidente de Colombia, ni de otra parte. Veré reunido el congreso del Istmo y ojalá me muera para que no me obliguen a más. Soy de Vd. de corazón.

SIMÓN BOLÍVAR.

BOLÍVAR CONTRA LA RELECCIÓN

El artículo primero de nuestra Constitución señala lo siguiente: “La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”. La doctrina de Bolívar en materia Constitucional es de inspiración republicana. Se ha hablado mucho del discurso del padre de la patria frente al Congreso de Angostura y se repiten mucho sus palabras y se interpretan sus señalamientos orientadores. De cualquier manera, el documento estoy llevando ante el TSJ tiene que ver con las bases y el proyecto que el Libertador propuso de forma escrita frente al Congreso Constituyente de Angostura. La propuesta de Bolívar no deja lugar a más dudas e interpretaciones. Corrobora con su pluma de manera plena sus palabras. Para el Libertador en el zenit de su actuación como estadista lo ideal era un gobierno sin reelección inmediata, con lo cual el presidente ejercía un periodo de gobierno y no tenía la posibilidad de optar de seguido a la reelección. 

En el referido documento de propuesta constitucional de el Libertador en el TITULO VII DEL PODER EJECUTIVO, SECCIÓN 1°, De la naturaleza y duración de este Poder; Artículo 3° se establece lo siguiente: “La duración  del presidente será de seis años y no podrá ser reelegido sino en el intervalo de seis años”.

Su propuesta escrita de Carta Magna frente al Congreso de Angostura configura un Estado democrático con alternabilidad, libertades públicas, independencia y autonomía de poderes públicos. Es un documento irrebatible.

Sobre la Doctrina Bolivariana a la que nos sujeta el artículo primero de la Constitución podríamos añadir lo siguiente:  

1.      El pensamiento del Libertador tiene su base en las ideas republicanas, antimonárquicas y democráticas de la ilustración, que condujeron a la Revolución Francesa y a la Independencia norteamericana. Se inspiran sobretodo en Locke, Rousseau y Montesquieu: división y autonomía de los poderes públicos, alternabilidad en el ejercicio del poder, libertades ciudadanas, soberanía que reside en el pueblo y subordinación del poder militar frente al civil.

2.      A pesar de la propuesta del Libertador contraria a la reelección inmediata, el Constituyente de Angostura de 1819 y el de la Gran Colombia de 1821, esgrimió la tesis de la reelección inmediata por una sola vez. Tampoco acogió de Bolívar el poder moral. Asimismo la Constituyente Bolivariana de 1830, la del Congreso Admirable, proscribió la reelección inmediata. Lo anterior se subordina a la premisa de la frase pronunciada por Bolívar ante el Congreso de Angostura al presentar su proyecto de Constitución: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”…

3.      La Constitución de 1999 llamada bolivariana en el artículo sexto proclamó como uno de los principios fundamentales de esa Carta Magna la alternabilidad en el ejercicio del poder. En el doscientos treinta estableció la posibilidad una sola reelección inmediata. Todo lo anterior basado en las ideas de un Libertador, que ahora se pretende interpretar de manera diferente.

4.      La última proclama de Bolívar fue en beneficio de la unión, la paz y la felicidad de sus libertados. Todos la recordamos: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro.” Bolívar una vez más nos daba a entender que la salvación de la patria no podía girar en torno a una sola persona. Y que si su desaparición física contribuía a la reconstitución de la Gran Colombia el se iría tranquilo de este mundo. Bolívar estaba consciente que más bien las instituciones y las leyes, en combinación con los hombres virtuosos son los que pueden construir republicas.

5.      El maestro del Libertador, Simón Rodríguez, era un profundo admirador de las ideas republicanas, en las cuales preparó a Bolívar. Famosa es su frase “para fundar Repúblicas, hace falta formar Republicanos” o sea ciudadanos convencidos de que solo un sistema basado en las libertades, el estado de derecho y el respeto a los derechos democráticos del ser humano nos puede conducir a la felicidad.

6.      Bolívar siempre rechazo la pretensión que tenían muchos de sus seguidores y de sus propios enemigos, que le ponían la trampa, para que se coronará como un Rey, tal y como lo había hecho Napoleón Bonaparte en Francia. Ante las sucesivas propuestas explicó que el titulo de Libertador era superior a todos.

7.      En varias ocasiones el Libertador recibió el poder supremo. Lo hizo como el Generalísimo Francisco de Miranda de manera comisoria, de modo que tenía una comisión en vista de la situación de emergencia, hasta restituir el país a la plena legalidad. Era una comisión a término y siempre devolvía el poder a la soberanía popular expresada en el parlamento… “Yo no soy ni nunca seré un tirano o un déspota”. En febrero de 1825 dijo al Parlamento Peruano “Legisladores al restituir al Congreso el poder supremo que depositó en mis manos séame permitido felicitar al pueblo, porque se ha librado de cuanto hay de más terrible en el mundo, de la guerra, con la victoria de Ayacucho y del despotismo con mi resignación. Proscribid para siempre, os ruego, tan tremenda autoridad…ya que la nación ha obtenido la paz doméstica y la libertad política, no debe permitir que manden sino las leyes”.

8.      A partir del año trece cuando Bolívar regresa a Venezuela ya esta clamando porque se instale un Congreso Nacional Constituyente para que gobierne en Venezuela un estado de derecho constitucional republicano. Más tarde, testimonios de los edecanes del Libertador lo describen como un demócrata republicano. Perú de Lacroix escribió “conseguida la independencia, libre el suelo colombiano de enemigos extranjeros, quiere el Libertador que los ciudadanos sean regidos solo por un gobierno constitucional”.

9.      El Libertador era un admirador del sistema federal, de autonomía de los estados que se había impuesto en los Estados Unidos de America, aunque señalo que no estábamos aquí preparados todavía para adoptar ese modelo. Bolívar fue un promotor de la libertad, en esa línea en el famoso discurso frente al Congreso de Angostura señalo sobre los EE.UU.: “America es la cuna de la libertad, crece en libertad y se amamanta de pura libertad”.

10.  Se ha criticado mucho la propuesta de Constitución de Bolivia de 1826 que hace el Libertador. Sin embargo, al leer el discurso de Bolívar frente al Constituyente nos damos cuenta que propuso un poder ejecutivo sin cabeza y totalmente atado de manos, con las facultades comprometidas, sujeto al parlamento y con la potestad restringida de apenas nombrar “los empleados de hacienda, paz y guerra”. Es más, Bolívar en sus palabras al Congreso de Bolivia pone el ejemplo de Napoleón, quien al pretender perpetuarse y coronarse sucumbió producto “de la unión de los republicanos y los aristócratas”. La presidencia de Bolivia no era para él sino para el Mariscal Sucre, en una época donde las monarquías prevalecían la situación de la nueva nación era especial y excepcional.

 

El Libertador que es un convencido de la importancia de ganar la batalla de las ideas funda el “Correo del Orinoco” para divulgar las ideas libertarias.  Los múltiples testimonios de su vida y sus escritos son elocuentes. Las cartas donde apuntala la libertad, la democracia, el gobierno republicano y alternativo son apabullantes. Siempre en contra de la tiranía, el despotismo y el gobierno monárquico.    

Las potencias monárquicas y antirrepublicanas, rivales de España, quieren que Bolívar se corone. Páez le envía una carta con Antonio Leocadio Guzmán pidiéndole se declare rey de estas tierras. Rafael Urdaneta ha conversado con Francia e Inglaterra para constituir un principado regentado por Bolívar. Sin embargo, El Libertador renunció ante el Congreso Admirable de 1830, que convocó para reformar la Constitución de 1821 y salir del desastre en que nos había dejado la Convención de Ocaña. Este último Congreso Constituyente Bolivariano adopta el ejercicio de un periodo presidencial de gobierno sin reelección inmediata. Se salvaguardó una vez más y por encima de todo el espíritu alternativo.

Las ideas de libertad de Locke, Montesquieu, Rousseau y demás pensadores que se apoyaron en la razón fueron propagadas por Bolívar para ganar la guerra. Los acontecimientos que estremecieron al mundo, inspirados en la alternabilidad, la independencia de los Estados Unidos de América y la Revolución Francesa influyeron de manera decisiva. La invasión de Napoleón a España nos hizo reflexionar sobre una soberanía que debía descansar sobre el pueblo y no sobre la cabeza de ningún monarca. Bolívar conjugó sus pensamientos y acciones. El no a la tiranía se impuso. Triunfo el Libertador con sus ideas de libertad.   

El poder otorga ventajas que favorecen el mantenerse en su ejercicio permanente. Desde la presidencia se puede ir acumulando más y más poder, sobretodo si la reelección indefinida se permite. Desde un sistema presidencialista como el nuestro se tienden a desarrollar herramientas para el ventajismo electoral y se financia más fácilmente el aparato político partidista de apoyo personal. Con mucha facilidad, desde la presidencia de la República se puede debilitar al adversario político y se pueden poner a disposición presidencial recursos, medios de comunicación del Estado y todo el aparato gubernamental para desequilibrar cualquier proceso electoral. Toda acción gubernamental tendrá un sello electoral. La reelección indefinida estimula el uso y abuso del poder como un instrumento para permanecer en el mismo y estimula y facilita la demagogia, el personalismo y el caudillismo. En definitiva, es inconveniente para todas las democracias presidencialistas y, muy especialmente, para aquellas de países con instituciones débiles y las llamadas democracias frágiles, cuyo ejemplo histórico son nuestros países latinoamericanos, en los que la reelección indefinida (y los sistemas de más de una reelección) llevan consigo el abuso de poder, el relajamiento de los controles y a elecciones que dejan de ser imparciales, justas, equilibradas y libres. Con el tiempo el posicionamiento de quien ejerce el poder se impone.

Sus palabras en la presentación del proyecto frente al Congreso de Angostura son lapidarias:

“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”…

…“Un gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios”.
La formula de la reelección continua favorece el ventajismo electoral, disminuye las garantías electorales de control, transparencia e igualdad entre candidatos. Estimula el uso insaciable de bienes y servicios del Estado a favor de cada campaña presidencial. Se facilita el abuso, la corrupción y el peculado de uso, al utilizar los bienes del Estado en la campaña. Ello hace que los sistemas presidencialistas, al permitirse la reelección continúa se conviertan en regimenes donde impere el culto a la personalidad y la concentración de poderes, en detrimento del sistema democrático y la institucionalidad.

Todos los organismos competentes están llamados a reaccionar ante lo que significa el retroceso a la reelección continua y permanente. La democracia es un sistema donde tiene que existir la independencia, autonomía y división de los poderes públicos. Es tiempo de que los organismos que tienen la obligación de velar por los derechos ciudadanos respondan ante las pretensiones inconstitucionales del Ejecutivo Nacional de permanecer de manera inveterada en el poder, alterar la doctrina Bolivariana a que obliga el artículo primero de nuestra Carta Magna y violar el espíritu de la norma del artículo 345 de la misma, que prohíbe que igual tema se presente otra vez.

 

 

los 10 años de Chávez en el poder

Una década con Chávez en el poder

 

Antecedentes

           

En Venezuela a partir de Leoni, se impuso siempre la alternabilidad. Tanto que llegó ha hablarse de la ley del péndulo: de Leoni a Caldera, a CAP I, a LHC y a Lusinchi. La única excepción CAP II. Siguieron como alternativa Caldera II y como antípoda Hugo Chávez. El propio Rómulo Betancourt llegó a decir después del primer triunfo del presidente Caldera que habían solo dos partidos: A.D. y COPEI. La Constitución de 1961 producto del pacto de punto de fijo, del programa mínimo común, del acuerdo obrero patronal de la época y de la anuencia de los militares institucionales ha sido la de más larga duración con 39 años de vigencia.

         De cualquier manera, luego de las primeras décadas, el fervor por la democracia se fue desvaneciendo. El primer síntoma de la bomba de tiempo que se venía gestando explotó con el llamado “Caracazo”, donde los habitantes de las zonas más populares de la capital se volcaron a saquear lo que encontraron a su paso. Otro acontecimiento fue el rápido crecimiento que experimentaba un nuevo partido liderizado por Andrés Velásquez, Pablo Medina y Aristóbulo Isturiz, La Causa R. De repente, los que como yo habíamos nacido en democracia, nos quedamos sorprendidos cuando el 4 de Febrero de 1992 amanecimos de golpe, en medio de un suceso totalmente ajeno a nosotros, Chávez y un grupo de militares fracasaba en el intento de alcanzar el poder por la fuerza. Paradójicamente, el apoyo de Eduardo Fernández al presidente Pérez, hundió la esperanza de cambio institucional, frente al gobierno de Carlos Andrés Pérez.

El MAS de Teodoro Petkoff, el partido Convergencia y un grupo plural de dirigentes, donde predominaron los de izquierda democrática, encarnando el sentimiento alternativo que siempre se había impuesto, ganaron las elecciones con Caldera.

         Nadie se imagino que la amnistía progresiva, que había comenzado el propio CAP y después Velásquez a los militares insurrectos los iba a llevar al poder. Ninguno de los insubordinados tenía algún tipo de experiencia electoral. La medida final de sobreseimiento era un clamor popular, expresada en los medios de comunicación social, incluso como promesa de los candidatos presidenciales Andrés Velásquez, Claudio Fermín, Oswaldo Álvarez Paz y del vencedor Rafael Caldera, para quien la medida debió significar la segunda pacificación del país. Paradójico fue que durante el gobierno de Caldera no se diera el consenso para aprobar la reforma Constitucional que él mismo había redactado y que habría dejado a Chávez sin muchos de sus argumentos.   

Chávez acompañado de políticos de larga data como José Vicente Rangel y Luis Miquilena, y de nuevos como Juan Barreto y Jorge Rodríguez, junto a una estructura política formada por sus compañeros de armas,  se hicieron con el voto popular, que había anticipado la elección de Arias Cárdenas como gobernador del Zulia. El mismo sentimiento contra el statu quo, que se había impuesto como constante durante la república civil, se coronó de nuevo, esta vez para probar a un militar, quien para ganar atenuaba sus pertenencias a una izquierda radical autoritaria.

 

El asalto a los poderes públicos

        

         El mismo día que asumió el mando, el señor Chávez demostró con su juramento ante “esta constitución moribunda”, como afirmó, que empezaba una época nueva, con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. A pesar de que la Constitución de 1961 no contemplaba esta posibilidad, una sentencia de la Corte Suprema de Justicia permitió que mediante una consulta se activara el poder constituyente. Al aprovechar la “luna de miel” para realizar la elección y al validar un método de contar los votos que alteraba la proporcionalidad, violó el mandato original que le había otorgado el pueblo. La Constituyente reemplazó los poderes públicos, incluyendo un Congreso Nacional que había sido electo por cinco años. Al arroyar a la oposición, la nueva Constitución se convirtió en la antitesis del pacto social que debe ser al incluir la mayor suma de consenso posible. El golpe mortal a la autonomía y división de los poderes públicos se había consumado. El oficialismo designó un Fiscal, un Contralor y un Defensor del Pueblo entre sus incondicionales.

La Constitución de 1999 creó un modelo político que se denominó de democracia participativa y protagónica. Sin embargo, la centralización del poder y el culto a la personalidad del presidente han ido en detrimento de los poderes locales y el verdadero protagonismo ha sido el del jefe del estado. Habilitado en varias oportunidades, incluso para legislar por decreto en cualquier materia. Asimismo, los mecanismos de participación popular se han visto contaminados gravemente cuando a la ciudadanía se le exige incondicionalidad. Entre los fenómenos más trágicos de esa obligación a subordinarse esta la famosa lista Tascón y lo que significó para muchos de sus firmantes. El pluralismo político y la tolerancia durante este periodo a sido cercenado y coartado.

    

Problemas que se multiplican

 

         Si observamos al Estado como un cuerpo humano, hoy lo veríamos amorfo, con una cabeza gigante y un cuerpo raquítico. En Venezuela todo gira en torno al señor Chávez y en detrimento de la institucionalidad. Es lamentable que el aparato del Estado se abandone y como ejemplo tenemos la educación, la salud y el aseo, y se los pretenda sustituir por unas misiones que sirven como paliativo, pero que no resuelven el problema estructural o de fondo.

         La inseguridad ciudadana es un problema de estado. Sin embargo, el gobierno parece hacerse la vista gorda ante ella. Para combatir la delincuencia no hay suficiente: Fiscalía, Poder Judicial, Policías, Cárceles decentes o Escuelas. La cifra de impunidad es de las más altas del mundo. Nadie sabe donde están más de 6 millones de armas. Los cuerpos de seguridad están infiltrados por delincuentes. No existe una política de formación de policías, ni de coordinación para combatir la inseguridad ciudadana. En definitiva, el tema no esta en la agenda de las prioridades gubernamentales y todos lo estamos sufriendo de manera dramática.

         Es increíble como existen problemas en la mayor parte del país con la interrupción del servicio de energía eléctrica; los servicios de aguas blancas y negras; la infraestructura vial, especialmente la rural; la ausencia de un plan para cubrir la demanda de viviendas; el pésimo estado de los hospitales y las escuelas.

 

Hacia una hegemonía autoritaria de corte comunista

 

         Al principio para el señor Chávez gobernar durante dos periodo de seis años, más los dos años de gracia que le concedió la Constituyente eran suficientes. Sin embargo, ha medida que transcurre el tiempo el deseo de permanecer en el poder es más fuerte que todo y los cuatro años que le quedan le parecen nada. El señor Chávez parece decir como Cipriano Castro esto será para 50 años. A través de la historia nacional solo tres presidentes han permanecido más de una década en el ejercicio de la Presidencia de la República después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia: Páez (11 años), Guzmán Blanco (14 años) y Juan Vicente Gómez (27 años). Chávez quiere ser el de más larga duración cuéstele lo que le cueste. Páez como presidente electo estuvo en dos periodos constitucionales de cuatro años (aunque al desconocer formalmente a Bolívar, usurpó la jefatura de Venezuela desde Noviembre de 1829)  y regresó durante la guerra federal a ejercer una dictadura que no paso de dos años. José Tadeo Monagas gobernó sus dos periodos de cuatro años y entre los dos gobernó también su hermano José Gregorio, durante su segundo mandato al intentar reformar la Constitución para perpetuarse en el poder estalló la “Revolución de Marzo” y tuvo que refugiarse en la legación francesa. Más tarde murió a semanas de retomar el poder con la “Revolución Azul”. Guzmán Blanco si pudo pasar de la década gobernando el septenio, el quinquenio y el casi bienio final. Joaquín Crespo gobernó dos años durante una de las escapadas de Guzmán a Francia y volvió con la “Revolución Legalista” para gobernar cuatro años más. Castro gobernó 8 años a partir de la “Revolución Liberal Restauradora” y de la llegada de los 60 andinos al poder. Gómez se mantuvo con una cruel dictadura que duró hasta su muerte completando 27 años en el poder, aunque por algunos dejo la presidencia formal en manos que le aseguraron todo el poder a él. Pérez Jiménez no pudo sostenerse más de ocho años, lo antecedieron Delgado Chalbaut y Suárez Flameriche. Rómulo Betancourt llegó con la “Revolución de Octubre” gobernando un trienio y después completo su periodo constitucional de cinco años. Carlos Andrés Pérez terminó su primer quinquenio, pero fue enjuiciado y no pudo pasar de más de tres años en su segundo periodo presidencial. En democracia Caldera cumplió los diez años de ejercicio presidencial. Ahora quien pretende gobernar de manera interrumpida a lo Gómez es el señor Chávez. Para ello pretende violar la Constitución vigente. El artículo 345 es contundente. Esta dentro del titulo nueve de la Carta Marga que habla sobre la reforma constitucional. La misma no se puede volver a presentar en caso de ser negada, hasta el próximo periodo presidencial. Y en Diciembre del 2007 el pueblo la voto en forma negativa. Este nuevo intentó de escamotear la norma del texto supremo, explica que para el actual mandatario lo único verdadera importante es enquistarse para siempre en el poder. No importe que se viole el principio de la alternabilidad contemplado en el artículo sexto de la Constitución, ni el primero que nos sujeta a la doctrina Republicana del libertador Simón Bolívar. 

 

Pretorianismo político partidista               

 

El partido político del señor Chávez es la Fuerza Armada Nacional. La cual ha servido de gran cantera, junto a sus compañeros golpistas para completar los cuadros partidistas: gubernamentales y electorales. Existe un predominio militarista en la administración pública y en quienes ocupan los cargos más importantes del partido y del país.

El nuevo paradigma es que hubo un gran desplazamiento del sector civil por el militar, y que ya no existe una Fuerza Armada institucional como en el pasado. La politización de la FAN es la regla y sus efectivos responden al culto presidencial para lograr los ascensos. La ideología socialista dentro de la Fuerza Armada es asumida como una condición sine qua non, que no se discute y a la cual todos están obligados. Dentro del mundo castrense hay una tiranía ideológica, que obliga a la subordinación y al acatamiento. Y más que eso, existe una propensión permanente a rendir pleitesía al señor Chávez como camino seguro para lograr asensos.                

Muy peligroso es lo que sucede con la milicia. Hoy asimilada en rango al de cualquiera de los componentes. Se busca incrementar su número para unir al mundo civil con el militar sobre la base de la misma ideologización politizada. Al depender casi exclusivamente del Ejecutivo Nacional se pretende crear un cuerpo todavía más personalista y subordinado que terminará minimizando a la Fuerza Armada Nacional tal y como la conocíamos.

 

PDVSA en el suelo

 

         El desmantelamiento de la industria petrolera nacional se produce en el 2003, cuando se despiden a cerca de veinte mil trabajadores, entre los que estaban la casi totalidad del personal gerencial, profesional y técnico de la industria. Este capital humano se había formado durante décadas a partir de la nacionalización de la industria petrolera, sobre la base del asenso por meritos y credenciales. Luego del 2003 el ingreso a PDVSA ha estado subordinado a ser incondicional del llamado “Proceso”.

         A partir de la nacionalización, la industria petrolera nacional siguió operando con los estándares internacionales y como una empresa comercial. Desde el punto de vista jurídico PDVSA pasó a ser una empresa pública regida por el derecho privado y su manejo siguió siendo profesional. Hubo autonomía de ejercicio y la empresa petrolera rendía periódicamente cuentas como cualquier otra corporación a sus accionistas, en este caso al Estado Nacional.

         En el año de 1997 con la política de apertura petrolera la producción llegaba hasta los 3.200.000 barriles diarios y a pesar de la caída de los precios del crudo en el año siguiente las perspectivas eran inmejorables para la industria. Se había invertido lo suficiente en capital social, investigación, mantenimiento y en asegurar una producción creciente.

         Con la llegada del señor Chávez al poder el centralismo se apodero de PDVSA y el choque entre la gerencia profesional de relevo y los intereses del gobierno estallaron con la huelga general que terminó con la mencionada expulsión de por lo menos la mitad de todos sus trabajadores y la casi totalidad de quienes ocupaban puestos del nivel medio hacía arriba. La empresa dejo su carácter comercial para la que fue creada y empezó a realizar negociaciones donde debía asumir la perdida de la relación contractual. Asimismo, PDVSA empezó a asumir funciones ajenas a su naturaleza y se tuvo que dedicar a un sin fin de actividades para las que nunca estuvo preparada.

         El señor Chávez terminó siendo el único jefe de PDVSA y la política y la ideología socialista se imbricaron en una industria donde había ejemplo de independencia y de competencia internacional. Desde entonces la producción petrolera no ha hecho sino caer de manera sostenida. PDVSA produce hoy 1.900.000 barriles diarios, 40 % menos que hace diez años. Gracias a la apertura petrolera y a las asociaciones estratégicas del 2007 es que se llega a 2,4 MBD. Las refinerías están muy por debajo de su capacidad y los productos incumplen las especificaciones. Incluso hemos llegado a tal punto que hoy se tienen que importar componentes esenciales para la producción nacional de gasolina. Lo que ha salvado a Venezuela del descalabro, es la compensación vía altísimos precios sostenidos del petróleo durante una década, pero que ya se han derrumbado. La producción ha caído de forma permanente debido a la falta de inversión, de mantenimiento y de recursos humanos competentes. Asimismo, un centro tan extraordinario de investigación y generación de conocimientos como el INTEVEP ha sido desmantelado.

La prueba patente de lo anterior es el precio de los bonos de la industria petrolera que oscilan en el treinta por ciento y son considerados “basura” a nivel mundial. Las clasificadoras de riesgo recomiendan no invertir en estos papeles porque de continuarse la actual tendencia no se podrá pagar. La deuda de PDVSA luce inmanejable a mediano y largo plazo y mientras se estén enviando cien mil barriles diarios a Cuba sin retorno efectivo para la industria y se vuelque la industria petrolera a satisfacer áreas ajenas como PDVAL y muchas otras la empresa perderá sus bienes en el exterior y terminará siendo embargada. Hoy somos más dependientes del petróleo que nunca antes y cifras de la CEPAL señalan que el nivel de industrialización de Venezuela es de 11,5 %, cuando el de México, Brasil y Chile está en el orden del 50 %.

 

Los medios contra la pared

 

         Si en algo ha cambiado Venezuela en la última década es en la forma en que interactúan los medios de comunicación social. La multiplicación de los canales de comunicación afectos al llamado proceso es significativa y el canal del estado es el canal del partido de gobierno. Las mañanas y noches polémicas de antes, movidas por los canales de señal abierta y cobertura nacional se han esfumado.

         Las cadenas de radio y televisión han sido usadas una y otra vez para atropellar a los propios medios de comunicación. A través de ellas el señor Chávez de manera continua agrede y descalifica a los medios privados. Los acusa de estar manejados por una oligarquía apátrida y contra revolucionaria que envenena la mente de los venezolanos. En reiteradas oportunidades los fanáticos del chavismo arremeten contra los medios privados de comunicación, llegando incluso a usar la violencia física contra ellos. 

         Como nunca antes los canales del estado se han utilizado para transmitir ideologización. El canal bandera del estado esta al servicio del partido de gobierno de forma exclusiva. Todos están en la línea del llamado socialismo del siglo XXI, sembrando de ilusiones, falsedades y anacronismos las mentes de los venezolanos. La propaganda gubernamental que los medios de comunicación están obligados a transmitir de acuerdo a la ley resorte es cuantiosa y crea un gran desbalance en la comunicación. El señor Chávez es quien fija la agenda comunicacional, siempre a la ofensiva, utilizando su programa dominical o las reiteradas cadenas. La meta propagandística es un Chávez que se perpetúa en el poder.