Ratas leales, ratas traidoras

los-infiltrados.jpgDespués de ese fiasco llamado El aviador, Martin Scorsese nos debía un film de alta calidad que nos recordara que es uno de los grandes maestros del cine norteamericano de las últimas cuatro décadas. El creador de Alicia ya no vive aquí, Calles peligrosas, El taxista, El toro salvaje, Buenos muchachos, La última tentación de Cristo, La edad de la inocencia y tantas otras películas —siempre en torno de seres humanos en crisis— propone ahora Los infiltrados, inteligente remake estadounindese de Infernal Affairs, film rodado en Hong Kong por Wai Keung Lao y Alan Mak que tuvo un importante éxito de crítica y público en el mercado asiático hace cuatro años.

Scorsese, sin embargo, no se limita a adaptar la película china al ambiente de la mafia irlandesa del sur de Boston sino que amplía sus significaciones hacia el contraste entre lo aparente y lo verdadero, como en un juego de máscaras, que conduce a un acto de ilusionismo policial. Narra la historia de dos jóvenes oficiales —provenientes de la comunidad irlandesa de la ciudad, dominada por el mafioso Frank Castello— que sigen destinos diferentes. Mientras uno de ellos, Colin Sullivan, es asignado por la exigente Policía de Massachussetts para infiltrar la banda del psicópata Costello —aunque en realidad es un infiltrado del mafioso en el cuerpo policial— y goza de toda la confianza de sus superiores, el otro, Billy Costigan, acepta la misión de infiltrarse en la banda del mismo Costello como si fuese un matón que busca hacer carrera en el crimen. De tal manera que el film plantea de entrada el enfrenteamiento entre dos infiltrados —dos ratas, en el argot— que no se conocen, que saben que el otro existe y que trabajan en la cuerda floja. Es un duelo a ciegas que se desarrolla con cierto sentido trágico e inexorable. Es el viejo e inagotable cuento sobre la guerra entre la lealtad y la traición.

The departed —título original que también podría significar los difuntos, los despachados, los ausentes— evidencia tres grandes áreas de virtudes y logros. La primera está referida al muy cuidado guión de William Monaham, quien teje una elipsis completa y compleja en un extraño ciclo vital signado por la violencia, en el cual no existe escapatoria. Todos los personajes están condenados, pero todos tienen un espacio en la trama. Ninguno es gratuito ni cómodo. Detrás de los dos roles principales —Costigan y Sullivan— se encuentra una batería de personajes sólidos: el astuto capitán Queenam que tiende la trampa a Costello, el rudo sargento Dignam que desvela las traiciones internas, el peligroso Mr. French que desarrolla su propio código de lealtad, la confundida psicólogo Madelein que comparte su tiempo en las sábanas entre los dos inflitrados. Todos ellos conforman un cuadro humano donde es difícil establecer la verdad y la mentira, nociones que se convierten en posturas huidizas e inasibles.

La segunda área de virtudes se encuentra en el trabajo interpretativo de un elenco de lujo. Leonardo Di Caprio (Costello) y Matt Damon (Sullivan) son las ratas de la historia y demuestran que son mucho más que los rostros bonitos de Hollywood y que cuando cuentan con un director de fuste pueden alcanzar cimas muy altas. En segundo plano —pero muy importante— se hallan actores clase A como Jack Nicholson, Martin Sheen, Alec Baldwin y Mark Whalberg, que expresan sus personajes con fuerza y a veces con ironía. En un tercer plano surgen el británico Ray Winstone como un personaje casi humorístico y la centroeuropea Vera Farmiga, quien —by the way— lleva sobre sus hombros el peso del único personaje femenino importante de la historia.

La tercera área de virtudes le pertenece por completo a Martin Scorsese, quien orquestó esta historia de cabo a rabo y en todos sus detalles. Es el narrador que construye un clima de tensión y violencia. Su puesta en escena es compleja, intensa, a ratos frenética. Echa mano de viejas canciones de los Rolling Stones o de Pink Floyd para ilustrar el ambiente de condena moral y vital. ¿Quién tiene la verdad? ¿En qué se diferencia la violencia de un policía de la de un criminal? Es cuestión de elegir, como dice uno de sus personajes. Todos son candidatos a difuntos, a “departed people”. De varias maneras, Los infiltrados funciona como una suerte de síntesis de las grandes películas de Scorcese, con el tono casi épico que ha brindado a las batallas callejeras o a las gestas personales que han impulsado a los inmigrantes. Es un realizador que conoce muy bien a sus ratas… virtualmente hasta la última imagen.

Calificación: **** Muy buena

Publicada en mi blog Ideas de Babel el domingo 19 de noviembre de 2006 y pueden visitarla en http://ideasdebabel.blogspot.com/2006/11/cine-lealtades-y-traiciones.html

LOS INFILTRADOS (“The departed”), EEUU, 2006. Dirección: Martin Scorsese. Guión: William Monahan, remake del film Infernal Affair (“Wu jian dao”, Hong Kong, 2002) de Wai Keung Lao y Alan Mak. Producción: Jennifer Aniston, Brad Pitt, Martin Socrsese. Fotografía: Michael Ballhaus. Montaje: Thelma Shoonmaker. Música: Howard Shore. Elenco:Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jack Nicholson, Mark Wahlberg, Alec Baldwin, Martin Sheen, Ray Winstone, Vera Farmiga, Todd Peterson. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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