Los refugios de la imaginación

el-laberinto-del-fauno-1.jpg“Lo mejor de lo fantástico es que forma parte de la realidad”, decía André Breton con cierto aire de boutade. Parece que Guillermo del Toro se apropió de esta frase y la convirtió en punto de partida de su breve pero muy expresiva filmografía que incluye Cronos (1993), Mimic (1997), El espinazo del diablo (2001), Blade II (2002), Hellboy (2004) y esta El laberinto del Fauno —postulada a seis premios Oscar, ganadora de seis premios Goya de la academia de cine española y cuatro de la academia británica y con 45 nominaciones más en todo el mundo— que se ha convertido en la película más comentada de la cartelera y en el film no hablado en inglés que mayor recaudación ha logrado en la taquilla de EEUU. Todo un fenómeno que ha obtenido, por añadidura, el respaldo de la crítica internacional.

El cine de este director mexicano ―que ha trabajo tanto en la industria de su país como en la estadounidense y la británica―  se caracteriza por el uso de elementos fantásticos en un marco de aparente realismo, lo cual define de manera medular El laberinto del fauno, obra que ha sorprendido a muchos por su fuerza y su tono gótico. Aunque evidencia cierta influencia de Buñuel y hasta de Murnau, lo significativo de su trabajo visual se interna en la fantasmagoría de Goya. Del pintor español toma sus imágenes fantásticas antes que sus trabajos realistas. Ello le permite crear atmósferas extranaturales, ricas en detalles y oscuramente mortuorias.

La trama se remonta a 1944, en un pueblo de la España franquista en cuyos alrededores aún actúan los maquis, es decir, los guerrilleros republicanos que no han aceptado la derrota de la guerra civil en 1939. Allí viaja una niña de doce años, Ofelia (Ivana Baquero), junto con su madre (Ariadna Gil) embarazada de su nuevo esposo, el capitán Vidal (Sergi López). Allí también están la criada Mercedes (Maribel Verdú) y el Dr. Ferreira (Alex Angulo), colaboradores de los maquis. En ese contexto, Ofelia descubre un laberinto que la conduce hasta donde mora un fauno (Doug Jones), quien le indica que ella es, en realidad, la princesa que los seres del bosque han esperado por años. La niña se debate entonces entre un universo real, signado por la represión y el fascismo, y otro fantástico, definido por la búsqueda del bien y la fantasía. De hecho, este último mundo se convierte en su herramienta de supervivencia frente a una realidad que no comprende. Dos espacios vitales que no pueden coexistir en paz. 

El antecedente más preciso de El laberinto del fauno es su película que más me ha gustado, El espinazo del diablo, también ambientada en la guerra civil española y matizada por una historia de fantasmas que fue interpretada por Federico Luppi y Marisa Paredes. Ambos filmes rechazan el reduccionismo ideológico del fascismo y abren las compuertas de la imaginación como una vía de escape y al mismo tiempo de lucha. Historias insólitas, nada usuales, totalmente fantásticas. El nivel de elaboración alcanzado en El laberinto del fauno sorprende por sus implicaciones significativas y destaca por sus efectos especiales, su maquillaje y su iluminación. Una atmósfera envolvente que se sumerge en la fuerza de la imaginación para expresar la mirada infantil. 

No obstante, del Toro propone una caracterización de personajes trabajada sobre la base de los estereotipos. Por ejemplo, el fascista capitán Vidal es tan malo, pero tan malo, que no genera veracidad. La actuación de Sergi López es casi caricaturesca, sin riqueza interna. Los maquis, por el otro lado, constituyen la representación del heroísmo y la virtud. Este maniqueísmo afecta la complejidad del film y debilita un planteamiento a todas luces interesantísimo. Con todo, El laberinto del fauno sigue siendo un film a destacar por sus valores estéticos y su magnífico nivel de producción.

Calificación: 7,8/10 

EL LABERINTO DEL FAUNO, España y México, 2006. Dirección y guión: Guillermo del Toro. Producción: Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Álvaro Agustín, Bertha Navarro y Frida Torresblanco. Fotografía: Guillermo Navarro. Montaje: Bernat Vilaplana. Música: Javier Navarrete. Elenco: Sergi López, Maribel Verdú, Ivana Baquero, Álex Angulo, Ariadna Gil y Doug Jones, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica. 

 

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