Archivo de Diciembre, 2007

Las 12 mejores de 2007

  1. las-vidas-de-los-otros-4.jpgLa vida de los otros (Alemania) de Florian Henckel von Donnersmarck.
  2. Paradise now (Palestina) de Hany Abu-Assad.
  3. La Rosa Blanca (Alemania), de Marc Rothemund.
  4. Iberia (España) de Carlos Saura.
  5. Babel (EEUU y México) de Alejandro González Iñárritu. The Walt Disney Company.
  6. Ratatouille (EEUU) de Brad Bird. The Walt Disney Company.
  7. Tsotsi (África del Sur) de Gavin Hood.
  8. La corporación (Francia) de Costa Gavras.
  9. Escándalo (Reino Unido) de Richard Eyre.
  10. Cartas de Iwo Jima (EEUU) de Clint Eastwood.
  11. El camino de San Diego (Argentina) de Carlos Sorin.
  12. Contra la pared (Alemania y Turquía) de Fatih Akin.

El dolor de Sándor Márai

la-hermana-2.jpgSándor Márai escribió La hermana dos años antes de abandonar su Hungría natal, a propósito de la invasión soviética en 1948. Había vivido casi medio siglo y había recorrido Europa y abrevado en la vida cultural de París y otras capitales europeas. Ya era considerado una firma fundamental de las letras magiares, tanto en el campo de la narrativa como en el de la poesía y el ensayo. En su juventud había combatido la gestación del movimiento fascista en los años treinta y también había mantenido una distancia crítica del marxismo, pensamiento que ganaba adeptos entre los intelectuales centroeuropeos, tras la creación de la URSS. Al concluir la II Guerra Mundial, la hegemonía impuesta desde Moscú lo obligó a expatriarse y tras recorrer Italia y Francia terminó en Nueva York, donde finalmente se nacionalizó estadounidense en 1952. El régimen comunista había prohibido sus obras. Sándor Márai no existía oficialmente. Cuando contaba 88 años se suicidó en San Diego, California, en 1989, tal vez por una enfermedad incurable, quizá por ese dolor insatisfecho. No logró ver la caída del muro de Berlín y del bloque soviético. Nunca regresó a Hungría.

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Ladrón que roba a ladrón

puras-joyitas-4.jpgEstamos ante una revisión criolla del subgénero norteamericano de la dream team movie que ha dado varias piezas fundamentales, como la clásica Siete hombres y un destino, de John Sturges, y la versión original de Ocean’s eleven, de Lewis Milestone, ambas de 1960, sin contar con el triple remake que Steven Soderberg ha hecho de esta última a partir de 2001. Ya sea el Chris de Yul Brinner o el Danny Ocean de George Clooney, existe un personaje principal que recluta y reúne a un puñado de brillantes especialistas para ejecutar una operación maestra, siempre con estilo y humor. Es lo que hace el SN de Mario Cimarro con la banda de Los Entendidos en Puras joyitas, una de las mejores comedias venezolanas de los últimos tiempos, concebida con gran precisión de detalles y producida con un tono moderno, imaginativo y profesional por un dueto conformado por Henry Rivero y César Oropeza.

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Sabores del mar

pacifico-4.jpgEncontrar un buen restaurante de comida del mar no es tan fácil como parece a primera vista. Más allá de algunos —pocos, la verdad— muy buenos locales de inspiración vasca y catalana, Caracas no cuenta con muchas opciones a la hora de saborear un pescado bien trabajado o unos mariscos presentados adecuadamente. Hace poco fuimos a comer a Pacífico, en Altamira, y la sorpresa fue muy grata. Había escuchado el comercial de radio que lo promocionaba como la cocina de un océano ubicado entre Asia y América. Sabores marinos universales. Encontramos buen ambiente sin lujos pero con elegancia, música adecuada, mobiliario cómodo y, sobre todo, platos elaborados con conocimiento, a la manera tradicional pero con un twist de innovación.

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Elogio del pendejo universal

el-rey-de-los-huevones.jpgEl Charlot de Charles Chaplin, el Johnny Gray de Buster Keaton, el Cantinflas de Mario Moreno, el Totò de Antonio de Curtis, el señor Hulot de Jacques Tati, el Danny Rose de Woody Allen y el Guido de Roberto Begnini, entre otros, establecieron —como personajes de comedias cinematográficas de distintas épocas— la figura del buen hombre que en medio de las dificultades y las situaciones equívocas reivindica la dignidad y la solidaridad entre los seres humanos. En esta tradición se inserta El rey de los huevones, la nueva comedia de Boris Quercia, después de su sensacional éxito con Sexo con amor, que llevó a más de un millón de chilenos a las salas de su país. Esta vez enfocó su historia a través de Anselmo, un taxista del aeropuerto de Santiago que se ganó la corona como «rey de los huevones» cuando devolvió un maletín olvidado en su auto con 24 millones de pesos. Tal vez hubiese preferido el simple título de hombre decente.

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Las películas del fin 14-12-07

puras-joyitas-3.jpgPURAS JOYITAS (Venezuela, 2007) de César Oropeza y Henry Rivero, con Mario Cimarro, Miguel Ferrari, Erich Wildpret, Albi de Abreu, Jorge Palcios, Juan Pablo Raba y Pedro Pérez Budú. La banda de Los Entendidos planea y ejecuta una ambiciosa operación de contrabando a través de la corona del máximo evento de belleza del país. Una comedia bien construida que arranca la risa en el público.

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El futuro es cosa del pasado

blade-runner-1.jpgA 25 años del estreno de Blade Runner

El 2 de marzo de 1982 una celada cardiaca abatió a Philip Kindred Dick en Santa Ana, California, tres meses y medio antes del estreno de la adaptación cinematográfica de su novela ¿Pueden los androides soñar con ovejas eléctricas?, publicada en 1968. Este prolífico y atormentado narrador —nacido en Chicago en 1928— había comenzado a escribir en 1952 en revistas y editoriales especializadas en ciencia ficción. Publicó en los cincuenta y sesenta cientos de relatos que compartían como idea común la duda entre lo real y lo aparente. En un par de decenios ya era considerado como una de las voces más influyentes en la ciencia ficción estadounidense, especialmente por sus novelas El hombre en el castillo (1962) Los tres estigmas de Palmer Eldritch (1965), Ubik (1969) y Fluyan mis lágrimas, dijo el policía (1974), todas de gran éxito de crítica y público. Pero aún el cine no lo había descubierto. De hecho, nunca vio película alguna basada en uno de sus textos. Dicen que sólo pudo conocer apenas 30 minutos de una misteriosa y conflictiva producción que finalmente recibió el título de Blade Runner. La muerte del escritor, paradójicamente, marcó su nacimiento cinematográfico.

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La gama alta de Trapiche

broquel-bonarda-1.jpgHace algunas semanas la gente de Movie City, líder en el campo de los canales de cine en televisión por suscripción, y de Maison Blanche, representante en Venezuela de las argentinas Bodegas Trapiche, invitaron a sus amigos, en el hotel Tamanaco, a una cata de 16 vinos del productor mendocino. Organizaron cuatro secciones y cada una presentó cuatro caldos. La cata fue dirigida por Pablo Aranda, enólogo de Bodegas Trapiche, y Waleska Schumacher, gerente de Maison Blanche, y fue comentada por Marianella Salazar, Pedro Penzini Fleury, Miro Popic y Héctor Soucy, con la organización de nuestra amiga Osmelia Díaz Granados. Fue un viaje “en boca”, placentero y sensual, que reveló la calidad de los vinos de Trapiche.

El primer capítulo estuvo dedicado a los blancos, entre los cuales destacó el curioso torrontés de Antica; el segundo a tintos jóvenes, con el merlot a la cabeza; el tercero a los varietales tintos con madera, con una suerte de disputa sobre la naturaleza del syrah roble.

Finalmente, el cuarto peldaño fue el más importante, dedicado a la gama alta de las Bodegas Trapiche: primero, el Broquel malbec, magnífico vino que se consigue en nuestro mercado desde hace unos años, con una excelente relación calidad-precio; segundo, el Broquel bonarda —la verdadera revelación de la noche— que será comercializado en Venezuela en 2008, elaborado a partir de una cepa de origen italiano que se encuentra en la mayoría de los vinos de mesa argentino, pero que en este caso alcanza cotas muy altas; tercero, el ya clásico Medalla, insignia de la casa compuesta por 90% cabernet sauvignon, 5% malbec y 5% merlot, que se aterciopela de manera deliciosa; y, cuarto, el indescifrable y sorprendente Iscay, compuesto mitad y mitad por malbec (cepa emblema de Argentina trabajada por un enólogo argentino) y merlot (cepa emblema de Francia trabajada por un enólogo francés) en un blend seductor que asume su nombre de la lengua quechua para significar dos, vale decir, dos cepas. Estos cuatro vinos son sensacionales. Bien valen lo que cuestan. Aprovechen ahora, antes de que suban de precio.

El amor, la muerte y la traición

el-bufalo-de-la-noche-5.jpgAmor y amistad, traición e infidelidad, mentira y celos, locura y muerte, sexo y entrega son algunos de los múltiples factores dramáticos sobre los cuales se erige El búfalo de la noche, ópera prima del venezolano Jorge Hernández Aldana, quien adaptó la novela homónima del mexicano Guillermo Arriaga que hace algunas semanas les comenté en este espacio. Gregorio y Manuel, dos muchachos de la clase media de Ciudad de México, comparten algo más que una buena amistad. Entre ellos se encuentra Tania, novia de Gregorio y ahora amante de Manuel. Hace poco escribí: “El punto de partida dramático es el suicidio de Gregorio, quien con su acto desata los demonios, las traiciones y los misterios del amor y la sexualidad en una edad tan cercana al barranco. Relato de adolescentes en primera persona que anuncia el doloroso hallazgo de la afectividad”.

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Los poemas del maestro Vigas

oswaldo-vigas-2007.jpgUna faceta casi desconocida en la producción creativa de Oswaldo Vigas se descubre en su libro Mis dioses tutelares, volumen de poemas que responde a una etapa de su trayectoria en la plástica. Son textos breves que se desmalezan desde mediados de los años setenta hasta finales de los ochenta. «La sorpresa es que son conversaciones íntimas, monólogos silenciosos del pintor construyendo y deconstruyendo sus intentos expresivos. Ahora se comprende más el proceso de su pintura: técnica, sueño, inspiración y escritura», ha escrito José Pulido en el prólogo de este primer trabajo editorial de la Galería Medicci —bajo la batuta de Tomás Kepets— coordinado por el propio Pulido y con diagramación de Petruvska Simme y fotografía de Renato Donzelli. Quiero compartir con ustedes un poema fechado el 25 de diciembre de 1977, cuando murió Charles Chaplin.

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