Fragancias de amor y muerte
Adaptar a la pantalla grande El perfume —novela del alemán Patrick Süskin que en 1985 se convirtió en un best seller y fue traducida a una docena de idiomas— lucía una empresa titánica, por no decir imposible. De hecho, Stanley Kubrick y Martin Scorsese rehusaron dirigirla a pesar de lo atractivo del tema. Afortunadamente, dos décadas después, el director también alemán Tom Tykwer acometió la tarea con el respaldo de una empresa tan importante como Constantin Film. El resultado es extremadamente interesante y definitivamente satisfactorio. Tykwer logró interpretar en el lenguaje del cine los laberintos emocionales de un psicópata dominado por el extraño privilegio de poseer la mejor nariz de la Europa del siglo XVIII.







