Archivo del tema 'Sociedad'

Política ficción EL ESTADO ILEGITIMO

Estado ilegítimoMÁS ALLÁ DE LA CRISIS POLÍTICA

No se trata solo de impugnar una elecciones que cada día se revelan aún más fraudulentas ni de desconocer a un presidente ilegítimo por esta razón y otras más. Se trata de entender que todo el Estado se encuentra en el terreno de la anormalidad. En Venezuela los Poderes Públicos conforman un aparato de dominación autoritaria que pretende mantener un status quo doloso, influido de manera determinante por el gobierno cubano. Ese Ejecutivo falaz surgido tras las manipulaciones de los comicios del 14 de abril actúa de manera arbitraria, sin fundamento jurídico y se encuentra en entredicho tanto en el plano venezolano como en el internacional. El Poder Electoral ha ratificado, una vez más, su condición de gestor comicial del Ejecutivo y a la presidente del Consejo Nacional Electoral —se le vence ya su periodo— desestima públicamente las argumentaciones presentadas por el líder de la oposición. El Poder Judicial ha desarrollado una conducta perversa y desvergonzada al servicio también del Ejecutivo y la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia —cuyo período ya está vencido— emite  opinión a destiempo al decir que la solicitud de recuento de votos que exigió Henrique Capriles Radonski no tenía base legal. El Poder Legislativo está en manos del “hombre duro” del régimen y se comporta como un comisario político del parlamento que impide ejercer el derecho a la palabra a los diputados democráticos. La Defensora del Pueblo opta por ignorar las denuncias con su cara de “yo no fui”. Desde la muerte de Clodosvaldo Rusián, en junio de 2011, no hay titular de la Contraloría General de la República. Tenemos una Procuradora encargada. La cúpula de la FANB es groseramente parcial. No hay instancia del Estado en Venezuela que e atenga a la Constitución Nacional. No sólo hay que impugnar una elecciones fraudulentas y exigir nuevos comicios. Llegado su momento habrá que desconocer un Estado ilegítimo.

Sociedad EL FENÓMENO DE HENRIQUE CAPRILES

Henrique Capriles 3LAS CRISIS DE ABRIL

Entre abril de 2002 y abril de 2013 median 11 años de luchas, fracasos y avances de las fuerzas democráticas venezolanas. Estas experiencias, a menudo dolorosas, han ido conformando un nuevo liderazgo político, cuya expresión actual más nítida es Henrique Capriles Radonski. A principios del decenio pasado —cuando la dirigencia política vivía sus peores momentos— las expresiones organizadas de la sociedad civil se movilizaron para protestar el intervencionismo de Hugo Chávez —quien apenas comenzaba a desarrollar su nefasto régimen al amparo del gobierno cubano— en el marco de trágicos sucesos extremadamente oscuros que todos recordamos. Una década después año, ciudadanos de todos los sectores se habían puesto en marcha alrededor de la candidatura presidencial del gobernador de Miranda, con la esperanza de vencer al caudillo. Pero tras la derrota electoral del 7 de octubre pasado esa misma sociedad civil cayó en una postración que la condujo a otro revés en los comicios del 16 de diciembre. Como se sabe, el derrotismo se adueñó de las calles. Sin embargo, los tres primeros meses de 2013 introdujeron un importante giro en la trama de esta tragedia que hemos vivido durante catorce años, con el anuncio de la muerte de Chávez y el llamado a nuevas elecciones presidenciales. En apenas un mes la figura de Capriles se alzó bajo una nueva estrategia y se convirtió en el líder de un amplísimo movimiento social que votó de forma masiva por él el 14 de abril, hace dos días. Lo curioso y lo importante es que su imagen ha crecido aún más después del anuncio del Consejo Nacional Electoral a favor del obsceno ventajismo de Nicolás Maduro. Se trata de un verdadero fenómeno pocas veces visto. Un dirigente cae derrotado, vive su duelo, se levanta para volver a la pelea, se enfrenta a nuevos demonios, no da su brazo a torcer y… los ciudadanos lo acompañan. Sí, estamos viviendo una crisis política e institucional muy dura y peligrosa, pero hay un país que está dispuesto a luchar. Y sobre todo hay un país con un nuevo liderazgo.

Política ficción MENTIRAS Y VERDADES

Maduro y CaprilesANTE EL 14 DE ABRIL

Cuatro puntos de trama tiene este apasionante drama nacional que estamos viviendo, que a veces se inscribe en el campo de la tragedia y otras en el terreno del ridículo. El primero se dio con  la ausencia física de Hugo Chávez desde el 9 de diciembre del año pasado, cuando viajó a La Habana para practicarse una nueva operación. El secretismo informativo que el Gobierno implementó desde entonces intentó comunicar la idea de un líder que se recuperaba de su terrible enfermedad, aunque una serie de rumores señalaba el empeoramiento de su salud. El segundo punto de trama se manifestó con el anuncio oficial de su defunción en el Hospital Militar de Caracas el martes 5 de marzo a las 4:35 de la tarde, hecho por su heredero electoral, aunque nadie puede ratificar fecha, hora y lugar con certeza. Los ritos fúnebres se han desarrollado a lo largo de una extensa semana para impulsar el mito del Héroe de la Patria. El tercer plot point se abrió con las inscripciones de las candidaturas de Nicolás Maduro y Henrique Capriles el lunes 11, de cara a los nuevos nuevos comicios presidenciales del 14 de abril, a través de una campaña que ya se aprecia bastante desigual, muy intensa e inédita en muchos sentidos. Finalmente, el cuarto giro en la historia se dará a conocer la noche del 14 de abril, cuando sepamos los resultados. Estos son los momentos esenciales de este largo periodo de 100 días caracterizado por la manipulación de los hechos para tornar mentiras en verdades. Porque sustituir el poderoso liderazgo del presidente fallecido con la  actitud de segundón que ha demostrado Maduro (“no soy Chávez, soy su hijo”) requiere poner en marcha una campaña de mentiras que ya comienza a evidenciar sus costuras. Las verdades han comenzado a manifestarse por diversas vías y Capriles las ha puesto de manifiesto para posicionar la idea de un candidato oficialista mentiroso e incapaz, lo peor del cuestionado entorno del gobierno del caudillo barinés. Al amparo de la metáfora de David contra Goliath, el candidato de los sectores democráticos pretende remontar una cuesta muy empinada. No solo se enfrenta al heredero del hombre que ha marcado los últimos veinte años de nuestro país sino a los cuantiosos recursos económicos y organizativos de un Estado. En realidad se enfrenta a dos Estados: el de Venezuela y el de Cuba. Hoy nadie apuesta por la victoria de Capriles, a pesar del entusiasmo que ha vuelto a despertar, pero todos sus partidarios saben que tenían que lanzarse a la pelea. Al combate entre la mentira y la verdad.

Sociedad LA PRESENCIA DEL AUSENTE

Chavismo religiosoPARADOJAS DE LA COYUNTURA

Hoy, lunes 4 de marzo de 2013, sólo un puñado de personas sabe si Hugo Chávez está vivo o muerto. Ese elitesco grupo constituye la nomenklatura gobernante, al viejo estilo soviético. Ante la ausencia del presidente reelecto, ejerce las funciones de gobierno pero siempre nos dice que el caudillo está presente. Esa suerte de secta tiene el poder en sus manos. Nadie ha votado por sus integrantes. Nadie los ha elegido para conducir el país. Son los usurpadores del poder. Vivo o muerto, el devastador caudillo continúa dominando la vida venezolana y sus áreas de influencia geopolítica. La única certeza que tenemos es que —si está vivo— no volverá a ser el máximo conductor de su revolución. Es evidente que está incapacitado para ejercer el cargo de Presidente de la República. Entonces, no logro entender por que la élite gobernante no acelera el proceso, declara la ausencia permanente y convoca elecciones presidenciales que debería ganar con relativa facilidad. Tiene todo el poder del aparato del Estado —el CNE, el TSJ, la FANB y el inmenso sistema nacional de medios oficiales— para volver a imponerse. Pero la nomenklatura vacila. ¿Por qué?

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Política ficción LA HABANA PARA UN FANTASMA DIFUSO

La Habana 5

CRÓNICA DE UNA FARSA ANTILLANA

En septiembre del año pasado, en pleno fragor de la campaña electoral, sólo un puñado de personas imaginaba lo que habría de suceder entre el trágico domingo 7 de octubre y el también trágico jueves 10 de enero de 2013, incluidos los dos triunfos electorales del chavismo y una desconcertante toma de posesión sin presencia física, con discursos y juramentos rayanos en la metafísica. Sólo faltaba que una voz dijera: “Chávez, si estás presente, da tres golpes”. Esto no había ocurrido ni en el Haití de Papa Doc Duvalier. Pero volvamos a nuestra farsa. Desde mediados de 2011 comenzó esta historia de su enfermedad, con medias verdades o medias mentiras, que fue agravándose mes tras mes hasta lo que estamos viviendo hoy. Con la urgencia de ganar la elección presidencial y con el manejo estratégico del régimen cubano, el caudillo desdeñó las ofertas solidarias de países amigos y se refugió en la medicina habanera. A la postre, cumplió sus objetivos electorales y luego, tras asegurar la derrota del enemigo, se entregó a una nueva intervención quirúrgica a principios de diciembre del año pasado. Sabemos lo que ha venido sucediendo desde entonces. Podríamos decir que Chávez se inmoló para preservar su gloria, no importa a qué costo. Venezuela ahora es gobernada directamente desde La Habana por un fantasma difuso, en una de las operaciones políticas más insólitas de la historia. Me explico: cuando los húngaros se rebelaron en 1956, la Unión Soviética intervino brutalmente y colocó un gobernante títere. Cuando la Guerra Fría marcó su derrotero en América Latina, los EEUU derrocaban gobiernos y montaban otro títere. Cuando la Primavera de Praga adquirió fuerza en 1968, las tropas del Pacto de Varsovia intervinieron y Moscú designó un gobernante títere. Es lo usual. El poder metropolitano domina su periferia y designa títeres. Ha sucedido con todos los imperios. Lo pecualiar en nuestro caso es que cuando Venezuela tiene su presidente en una clínica cubana, los Castros designan un gobierno títere que despacha desde Caracas. Por primera vez, una pequeña nación empobrecida por sus gobernantes rige los destinos de otra nación mucho más rica pero que hoy no tiene gobernante. Es la dependencia al revés. Me hubiera encantado hablar de nuevo con Guillermo Cabrera Infante —experto en historias equívocas— para saber su opinión de esta farsa insólita, real e inédita que se registra en su amada ciudad, la misma que recordó hasta el último de sus días. La actual ciudad del fantasma difuso.

Política ficción EL FUTURO YA LLEGÓ

Incertidumbre 1UNA NUEVA ETAPA

Los primeros días de 2013 comienzan con un importante giro en la trama de esta tragedia que hemos vivido durante catorce años. Tragedia que recoge y expresa la destrucción moral y física, real y constatable, de un país que en 1999 reclamaba soluciones. En cambio, a lo largo de ese lapso, la personalidad narcisista de un caudillo ha marcado de forma determinante la vida de veinte y ocho millones de venezolanos. Sobre todo en estos días, cuando su ausencia es reveladora del tamaño de la destrucción nacional. Cualquier cosa puede suceder en el campo del proyecto político que nos ha dominado durante este largo periodo. Hay varios escenarios al respecto que reclaman la atención de los analistas, no lo dudo. Pero prefiero, en este momento, comprender lo que ha sucedido durante 2012 en el territorio de las fuerzas democráticas que adversan el proyecto del caudillo.

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Política ficción LA ENFERMEDAD

Cimeq 1DESPUÉS DEL 16-D

Tomo prestado el título de la magnífica novela de Alberto Barrera Tyzska para abordar y asunto particularmente patológico en la sociedad venezolana. En nuestra escena política Hugo Chávez no es el único enfermo. Así lo puso de relieve la conducta de los dirigentes del oficialismo —tal como lo encaró Milagros Socorro en su excelente columna de hace unos días— al conducir a su máximo líder a un proceso de deterioro sistemático y consciente para “salvar” las elecciones del 7 de octubre y para extender su influencia a los comicios del 16 de diciembre. Un relevo político que carece de peso específico se nutre de los estertores de su conductor y de la lástima alimentada por una nueva vertiente del secretismo. Cubanófilos, militaristas y corruptos confoman las tres tendencias claramente definidas que se disputan la sucesión del proceso revolucionario, hoy representada por Nicolás Maduro, ungido por Chávez, para dominar las nuevas elecciones presidenciales que parecen inminentes, dado el precario estado de salud del caudillo, actualmente en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana. Pero la enfermedad no solo arropa a chávez y a la dirigencia del chavismo sin Chávez. Se extiende a los millones de venezolanos que en las presidenciales, desde el bando oficialista, optaron por un camino de dependencia y atraso —pese a la inseguridad, la inflación, el desempleo, la corrupción y la ineficacia de los servicios públicos, incrementados en los últimso catorce años— y a los numerosísimos electores del campo opositor que en las elecciones de gobernadores facilitaron, con indiferencia y abstención, el triunfo de los candidatos chavistas. Pero tampoco son los únicos. Todos formamos parte de un país enfermo, quebrado económica, institucional y moralmente, que bordea un precipicio. Creo que todo lo anterior conforma un cuadro político muy adverso para las fuerzas democráticas que han sido derrotadas en los últimos comicios. La unidad ha perdido solidez, han surgido los zamuros de la política, la MUD no goza del prestigio previo al 7-O, Capriles Radonski ya no arrastra multitudes como antes, pese haber hecho una campaña verdaderamente admirable. No puedo ser optimista, sería idiota, pero sé que tenemos que seguir luchando. Es el momento de redefinir una estrategia frente a un país enfermo.

Política ficción LA TRANSICIÓN EN PUERTAS

UnidadLA HORA DE LA UNIDAD

Tras la sorpresa y el desconcierto que motivaron la confesión del sábado surgen algunas impresiones. El mentiroso de Miraflores llegó de Cuba en la madrugada del viernes contando chistes y a la noche del sábado anunció que volvía a Cuba a operarse, rodeado de sus acólitos y persiguiendo la lástima de los venezolanos. Allí estaba otro mentiroso, Nicolás Maduro, que había dicho un par de días antes que “el Presidente está muy bien” y luego aparece como el sucesor, con cara compungida, al lado del caudillo con metástasis. Parece que la única verdad entre tantas mentiras es que su jefe mantiene intacta su condición de manipulador, preparando el terreno de otra elección presidencial en los siguientes 30 días tras su probable inhabilitación como jefe de Estado. Ha pensado más en su proyecto político que en sí mismo. Dicho en otras palabras, de pronto el sábado arrancó una nueva campaña electoral, decretada por el primer mentiroso, mientras el país democrático se preparaba para ganar la mayor cantidad de gobernaciones el 16 de diciembre. Sorpresa y desconcierto. Ahora también se impone ganar la Presidencia. De los resultados del 16-D dependen muchas cosas, tanto en el oficialismo como en la oposición. Marcarán la correlación de fuerzas antagónicas. Es la hora de la unidad opositora, aunque a muchos les de grima. Sin unidad no hay futuro. Es el momento estelar de una dirección política eficaz de los sectores democráticos para demostrar que todos los esfuerzos unitarios no fueron en vano. Si no es así, ya sabemos lo que pasará.

Política ficción EL SECRETO COMO MÉTODO DE GOBIERNO

MANIOBRAS DESDE LA HABANA

En los últimos doce meses Venezuela ha vivido en la incertidumbre. La enfermedad del Presidente era un secreto hasta que lo inevitable se reveló en junio pasado. Pero el lugar donde tiene el cáncer sigue siendo un secreto y el tipo de operaciones que le han practicado y los tratamientos que le han aplicado son secretos a medias. Hoy nadie sabe cuál es su estado de salud real. Es secreto. Como secreta fue hasta hace pocos días la nueva Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (esa larguísima LOTTT), aunque los miembros de la comisión de expertos venezolanos que la “elaboró” declararan públicamente sus bondades. Ni ellos mismos la conocían. Es un ley que esconde sus verdaderos alcances con una retórica obrerista. Los cumple casi en secreto. Tampoco nadie sabía que el Presidente iba anunciar la creación del Consejo de Estado. También era un secreto. Diosdado, Jaua y Maduro se quedaron de piedra cuando la anunció. Estamos ante el secreto como método de gobierno. Es decir, la incertidumbre, la sospecha, las medias verdades, las mentiras absolutas, “lo más seguro es que quién sabe”. Pero lo más interesante es que los secretos se piensan, crean y difunden desde La Habana. El Consejo de Estado venezolano es muy parecido al Consejo de Estado cubano, aunque allá sí tiene funciones de gobierno. La LOTTT se expresa a través de la retórica del Código del Trabajo cubano, en una clara transición hacia el socialismo, sin la participación del sector privado. En ambos instrumentos jurídicos la palabra empresa no existe sino “entidad de trabajo”. Y desde Cuba se maneja el secreto de la enfermedad de Chávez. Desde allá se oculta la verdad. Los venezolanos no tenemos derechos a saber lo que pasa sino solo escuchar rumores y mentiras acomodaticias. ¿Qué otros secretos tenemos? Muchos, pero aún no los sabemos. Son secretos.

Historia contemporánea 11 DE ABRIL DE 2002

DIEZ AÑOS DESPUÉS

Aún recuerdo la cara de Hugo Chávez en la pantalla aquella tarde sangrienta de abril. Hablaba en cadena nacional por el sistema nacional de radio y televisión. La única voz que los venezolanos podíamos oír era la que nos brindaba el caudillo. En la calle, más de un millón de ciudadanos marchaban desde la sede de PDVSA en Chuao hacia el Palacio de Miraflores para exigir la renuncia del Presidente de la República. Como recuerda la historia, esa tarde murieron 17 personas, víctimas de los francotiradores apostados en los edificios cercanos a Puente Llaguno, en El Silencio. La marcha pacífica de protesta devino en masacre. Lo peor de todo es que Chávez sabía lo que sucedía en los alrededores del palacio presidencial. Por eso encadenó los medios audiovisuales. Pero la noticia corrió de boca en boca. Según cuenta el líder sindical Carlos Ortega en un libro de pronta aparición, gracias a la idea de la periodista Marta Colomina y a la decisión del director de Globovisón Alberto Federico Ravell, el canal de noticias dividió la pantalla para mostrar lo que estaba pasando en la calle. El resto de los canales se sumaron. Y allí vimos la violencia desatada. Luego vendrían los aún turbios sucesos que protagonizaron el propio Chávez, el inspector general de la FAN Lucas Rincón, el empresario Pedro Carmona, el jefe de la 42ª Brigada de Infantería de Paracaidistas del Ejército Raúl Baduel y otros personajes de opereta. Eso es historia. No se puede cambiar. Diez años después, el hombre que fue depuesto y devuelto al poder por los militares en apenas 72 horas y que continuó impulsando su plan de destrucción nacional, es el mismo que le pide a Cristo que no se lo lleve porque aún tiene muchas cosas que hacer. El gobernante que se creyó omnipotente se topa hoy con la verdad de todos los seres humanos. El responsable de tantos desmanes contra los ciudadanos descubre sus flaquezas. Ahora invoca a Cristo como antes a los babalaos. Hasta los comentaristas de VTV se dedican ahora a hablar de religión. Realmente patético. Pero hay que tener dignidad para aceptar lo inevitable.